
Cien años del maestro
Augusto Monterroso decía que el humorista debe hacer pensar y a veces “hasta hacer reír”. Para él, la ironía era un recurso de la inteligencia. Enemigo de la solemnidad, ejerció el magisterio de quien enseña sin esfuerzo, convirtiendo la conversación en una cátedra sutil. El gran escritor satírico dirige sus