
La tiple de hierro
Antes que nada, doña María Esperanza Iris, tenga la bondad de disculparme por escribir esta epístola en máquina y no a mano, como es debido en gente de bien. Pero mi letra está muy lejos de ser caligrafía, no es diáfana ni firme y podría usted desdeñarla. Agradeciendo de antemano








