
Ni tan bebé ni tan vieja
Para un cuarentón en ciernes, es difícil acercarse a un nuevo fenómeno musical. ¡Cómo quisiera estar a mediados de 1985, y mostrarme tan entusiasta como cuando escribí sobre los sugestivos ligueros de una calientísima Madonna! Pero a mi edad sé bien que ese entusiasmo no eran más que erecciones, y




