El tribunal mediático cometió un tremendo error al confundir a la exreina de Belleza Sinaloa, Laura Elena Zúñiga, con Emma Coronel, esposa de Joaquín Guzmán. De acuerdo con las leyes mexicanas la señora Zuñiga puede lograr que Google suprima todas las fotografías de ella en donde se halle la confusión. Otra alternativa es los medios que la confundieron retiren las instantáneas de inmediato, por ejemplo el diario Reforma, aunque sabemos que es muy difícil que ese medio acepte su enorme equivocación porque ese imperativo ético no está en sus códigos profesionales.
Este es, sin duda, un caso emblemático del complejo entramado que relaciona la protección de datos y el derecho a la propia imagen, como parte de las garantías de los ciudadanos en relación con la plataforma digital y quienas la emplean para difundir contenidos. No hay duda: imágenes y contexto que implican a la exreina de Belleza en una relación con un criminal es lo suficientemente fuerte como para que el coloso del ciberespacio las retire. Esto, claro está, nada tiene que ver con suprimier la libertad de expresión.
