Hace un par de días el diario The New York Times expuso con toda claridad su respaldo a la señora Hillary Clinton en la carrera presidencial de Estados Unidos y ello es parte de la normalidad democrática de ese país, en donde los medios de comunicación exponen sus preferencias políticas. Sobre tales posturas editoriales los ciudadanos valoran la veracidad de la información y registran los sesgos que ocurren de cualquier modo porque el periodismo es una actividad subjetiva. En México esa transparencia no existe.
Los medios de nuestro país definen sesgos, omisiones y distorsiones noticiosas en desdoro del derecho a la información esencialmente por sus muy entendibles preferencias políticas e intereses financieros, el problema es que ello deteriora la calidad de sus contenidos y define una relación poco clara con las audiencias. Los medios mexicanos demandan transparencia de los otros sin que ellos mismos estén dispuestos a ser transparentes.
No obstante esa opacidad mediática, la intensidad de los procesos electorales provoca que los medios sean cada vez más explícitos en sus definiciones políticas y ello va en abono de un intercambio público más enterado.
