Defensores de los derechos de los niños criticaron al gobernador de Río de Janeiro por impedir que alrededor de 160 menores ingresaran a la playa de Copacabana en Brasil, tras argumentar que los adolescentes acuden a robar.
El fin de semana pasado, la policía militarizada de Río de Janeiro llevó a cabo una operación para detener y trasladar a centros de atención a menores de la Alcaldía a más de cien jóvenes que viajaban a bordo de un autobus proveniente de barrios de bajos recursos con destino a la playa antes mencionada.
Luis Fernando Pez o, gobernador de la región, justificó las acciones como una medida para evitar robos en las playas, pues dijo, algunos de los chicos interceptados por la policía habían hurtado en otras ocasiones.
“¿Cuántos robos tuvimos practicados por algunos de esos menores? No estoy diciendo que son todos los que estaban allí, pero hay muchos de ellos identificados, que ya fueron detenidos más de cinco, ocho, diez o quince veces”.
Sin embargo, no se detuvo a los jóvenes debido a que no cometieron ningún delito, ni portaban armas o droga.
La Defensoría Pública de Río de Janeiro, informó este miércoles, que tomará medidas legales contra las autoridades responsables de impedir el acceso de los menores de edad, pues parece un acto de discriminación por ser negros y pobres.
Eufrasia Souza das Virgens, Coordinadora de Defensa de los Derechos del Niño y del Adolescente en la Defensoría Pública, declaró que las detenciones son un intento de segregación de la ciudad, atendiendo a un pedido de un sector de la sociedad.
“Son adolescentes negros, pobres. Son ellos los que acaban siendo llevados. Hay selectividad de la policía a la hora del abordaje”.
Das Virgens anunció que impulsará acciones de responsabilidad civil en la justicia para que el Estado indemnice a los jóvenes afectados, pues se trata de discriminación sin justificación y sin fundamento jurídico alguno.
(Con información de EFE)
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