Un ataque suicida en Pakistán, en la ciudad de Lahore, dejó un saldo de cerca de 72 muertos y 230 heridos, informaron este domingo los medios locales. Este ataque se considera el peor en la historia del país. Los ataques son adjudicados al islamismo radical que tenía como objetivo a los cristianos que estaban reunidos por las Pascuas.
Las fuerzas de seguridad locales arrestaron a “varios sospechosos de terrorismo y facilitadores” en cinco partes diferente en la provincia de Punjab, donde Lahore está situada, de acuerdo al vocero del Ejército, el general Asim Bajwa.

Este lunes, en el Vaticano, el papa Francisco calificó los bombardeos como “viles y abominables” e hizo un llamado para la protección de las religiones minoritarias en Pakistán.
El primer ministro Nawaz Sharif del país llegó a la ciudad afectada para visitar a los heridos en uno de los varios hospitales donde se encuentran. “Nuestro objetivo no es sólo eliminar la infraestructura del terrorismo también el modo de pensar extremista, que amenaza nuestros modos de vida”, afirmó el ministro.
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El grupo terrorista Jamaat ul-Ahrar, una facción del Talibán, se adjudicó la responsabilidad de los ataques, a través de su vocero, quien reconoció que eran los cristianos de Lahore su objetivo. “Fue nuestra gente quien atacó a los cristianos en Lahore, celebrando Pascua. Es nuestro mensaje para el gobierno, llevaremos a cabo esos ataques hasta que la sharia (ley Islámica) sea impuesta en el país”, sentenció el vocero del grupo, Ehsanullah Ehsan.

La joven paquistaní premio Nobel de la Paz Malala Yousafzaï dijo estar "abatida por esta matanza sin sentido". Estados Unidos también condenó este ataque "cobarde" y Francia reiteró su ambición de "seguir combatiendo el terrorismo en todo el mundo". El secretario general de la ONU Ban Ki-moon reclamó que "los autores de este espantoso acto de terrorismo sean llevados rápidamente ante la justicia".
(Con información de The Washington Post)
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