Aunque puede parecer que es cosa del pasado, la esclavitud continúa siendo un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo, por esta razón el gobierno de Brasil decidió hacer uso de la tecnología y combatir al problema que afecta a más de cien mil personas en su país.
El Ministerio de Trabajo brasileño, informó que a partir de este mes se empezará a rastrear la esclavitud laboral a través de drones en Río de Janeiro.
Sin embargo, señaló que por el momento los artefactos volarán en modo de prueba, debido que su uso aún no está regulado por la ley, por lo que harán vuelos de 20 minutos y dos kilómetros de distancia a 70 metros de altura.
Los drones serán conducidos por siete auditores fiscales del trabajo y estarán equipados con una cámara para tomar fotos y videos de alta definición.
De acuerdo con el informe de 2014 de la Fundación Walk Free, organización comprometida a terminar con todas las formas de esclavitud, en el mundo existen 35 millones de esclavos, de los cuales 155 mil se encuentran en Brasil.
No obstante, según datos del Ministerio de Trabajo, en los últimos años el gobierno brasileño liberó a 50 mil personas que laboraban bajo estas condiciones en la industria textil y de la construcción, principales escenarios para el desarrollo de esta irregularidad.
Renato Bignami, auditor fiscal y excordinador del programa de erradicación de la esclavitud laboral en el Ministerio de Trabajo de Sao Paulo, declaró que los drones pueden ayudar ya que son capaces de visualizar silenciosamente a las víctimas, cosa que no podría lograr un auditor.
“Estamos en un momento delicado, con diversas fuerzas económicas y políticas unidas para reducir el poder del Estado contra esa llaga. Los recursos son escasos, hace años que no se realiza un concurso para auditores fiscales de trabajo y eso genera una reducción en los cuadros como no se veía en los últimos 20 años. Cada vez más poderosos grupos económicos multinacionales y nacionales de la industria y la construcción se aprovechan del delicado momento político por el que pasa el país para buscar brechas que les permitan destruir las políticas públicas del Estado”.
Bignami es conocido por haber coordinado en 2011 la operación que obligó a Zara, tienda de ropa del grupo Inditex, a asumir la regularización de talleres y trabajadores, que eran sometidos a laborar en jornadas de hasta 15 horas con salarios de entre 100 y 150 euros, cantidad menor al salario mínimo de Sao Paulo.
El auditor calificó como “ejemplar” la labor que Brasil realiza en contra de la esclavitud, pues considera que se ha avanzado mucho en el área de la conciencia y de la responsabilidad económica de los culpables.
“En Brasil, el combate al trabajo esclavo es una política de Estado y no de gobierno desde 1995, época de Fernando Henrique Cardoso, y con Dilma y Lula la situación ha evolucionado, cualquier desarrollo tecnológico como el uso de los drones será útil como herramienta auxiliar de los auditores fiscales”.
(Con información de El Mundo)
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