En año nuevo, Alemania registra décenas de robos y agresiones sexuales contra mujeres

El pasado martes, la policía alemana informó que durante las celebraciones de fin de año, se suscitaron una serie de presuntas agresiones sexuales, robos y amenazas a mujeres en la ciudad de Colonia, Alemania, lo que desencadenó un debate sobre la situación de los inmigrantes en el país.


La policía hasta el momento registra 90 incidentes, de los cuales, al menos 20 son agresiones sexuales. Testimonios de las víctimas aseguran que los responsables son hombres de origen árabe y africano. Los hechos ocurrieron cerca de una estación de tren, junto a la histórica catedral de Colonia.


Henriette Reker, alcalde de Colonia, expresó en una llamada con la canciller Angela Merkel, su indignación por los ataques, a los que calificó como repugnantes, y pidió que los responsables sean encontrados y castigados.


Dicha situación surge cuando toda la comunidad europea se encuentra inmersa en una crisis migratoria donde Alemania jugó un papel importante al recibir a miles de refugiados, sin embargo, ahora las cosas no parecen ir bien, ya que los ataques refuerzan las opiniones en contra de la política de acogida de Merkel.


A pesar de que la policía insistió en que no existe ninguna prueba de que los agresores, de entre 18 y 35 años, sean refugiados, los movimientos populistas han aprovechado la situación para cuestionar si Alemania es un país preparado para recibir al millón de inmigrantes que llegó e 2015, según datos del Ministerio del Interior.


El ministro de Justicia alemán, Heiko Maas, definió a las ataques de Colonia como una nueva forma de criminalidad organizada, pues dijo, contribuyeron al clima de intimidación.


Hasta el momento, están bajo investigación tres sospechosos, por lo que el ministro del Interior, Thomas de Maizière, criticó el papel de la policía de Colonia.


“No puede ser que se desalojara la plaza de la estación y que después tuvieran lugar los sucesos. La policía no puede trabajar así", sentenció.


Los agentes y la alcaldesa de la ciudad, Henriette Reker, están bajo presión por no impedir las agresiones y por asegurar al día siguiente en una nota de prensa, que la situación era tranquila.


(Con información de El País)



lsg

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