En 1916, en Filadelfia, nació una de las más grandes personalidades de la publicidad. Una redactora que se ganó un lugar en el panteón por cuatro palabras, una de las piezas más influyentes y brillantes de la psicología del comportamiento humano en la historia.
Se llamaba Frances Gerety.
“Francis Gerety soñaba con escribir la gran novela americana y en cierto modo lo logró, pues creó la tradición moderna del compromiso”, le dijo a la BBC J. Courtney Sullivan, autora de la aclamada novela The Engagements o “Tiempo de promesas”, en la que explora las actitudes cambiantes hacia el amor, el noviazgo y el matrimonio en los Estados Unidos del siglo XX.
“A finales de la década de 1930, la corporación De Beers acudió a N.W. Ayer, la agencia de publicidad más prominente de EE.UU. en ese entonces, porque tenían un problema: las mujeres en Estados Unidos por un tiempo no habían estado interesadas en usar anillos de diamantes”, señala Sullivan.
“No hay realmente un valor intrínseco a un diamante, y tenían que convencer a las mujeres (aunque, en realidad, aún más a los hombres) de que el diamante era lo que legitimaba el compromiso en sí”.
Un pedazo de carbón
Muy poca actividad económica humana, especialmente en estos días, se basa en algo que podríamos llamar ‘utilidad’: una vez que tienes tus 2.000 calorías al día, un poco de agua y un lugar cálido y seco donde resguardarte, tu supervivencia está prácticamente solucionada.
Entonces ¿en qué gastas tu dinero y esfuerzo extra?
Así como todas las principales empresas del planeta, tú tienes tu propio presupuesto de marketing.
“Tan pronto como los animales pudieron elegir a sus parejas selectivamente en función de la ornamentación visual, los animales se convirtieron en anuncios publicitarios vivos de la ropa que usaban”, explica el psicólogo evolutivo de Nuevo México Jeffrey Miller.
El experto ha pasado gran parte de su carrera explorando los paralelismos entre la forma en que nuestros antepasados primitivos elegían sus parejas y aquella en la que los humanos modernos seleccionamos los productos de consumo.
“A un nivel intuitivo, tomaron una pieza sin valor de carbono comprimido y la teoría de señales, y crearon una norma social difícil de resistir pues dice: ‘debes comprar esto o de lo contrario no valoras realmente a quien amas'”.
En pocas palabras
Entonces ¿cómo encaja esto con Frances Gerety, la aspirante a novelista de Filadelfia?
“Cuando llegó a N.W. Ayer, le dijeron que era el momento perfecto porque la agencia acababa de perder ese día a una redactora y en ese entonces se pensaba que solo las mujeres podían escribir para ciertas campañas femeninas”, cuenta Courtney Sullivan.
“Ella era un poco procrastinadora, así que se acostó a dormir y se le olvidó que se suponía que debía escribir el lema de un anuncio. Así que se despertó a las 3:00 a.m. y garabateó algo en un pedazo de papel”.
Una nota escrita en medio de la noche con las mejores cuatro palabras en la historia de la publicidad… aunque sus colegas no pensaron que así era cuando las presentó.
“Fue en una reunión llena de hombres. Dijeron que no era gramaticalmente correcta, que realmente no tenía sentido… fue casi totalmente derribada”, señala Courtney Sullivan.
Era 1947 y la frase que los hombres en trajes casi rechazaron era esta: A diamond is forever o “Un diamante es para siempre”.
Los mejores amigos
Como necesitaban un gancho atractivo, la agencia aceptó a regañadientes el lema gramaticalmente incorrecto de Frances y la asoció con la gurú del marketing y pionera Dorothy Dignam.
El par se propuso filtrar los diamantes en la conciencia del público furtivamente.
“Dorothy tenía una columna de chismes de celebridades que hablaba de quién había propuesto a quién. Pero si te fijas bien, siempre mencionaba un diamante”, cuenta Courtney Sullivan.
“Lo curioso de la teoría de la señalización es que todo el mundo la entiende a un nivel muy intuitivo. Y es por eso que el consumo conspicuo funciona tan bien”, señala Miller.
“La campaña para De Beers fue clave en la colocación de diamantes en las películas de Hollywood.
“En el caso de Gentlemen Prefer Blondes (“Los caballeros las prefieren rubias”, película de 1953), que incluye la canción Diamonds are a girl’s best friend (Los diamantes son los mejores amigos de una chica), aunque no habían tenido nada que ver con ella, cuando el film salió, Dorothy Dignam trajo reporteros de todo el país y convenció a las personas detrás de la película de ponerle diamantes reales a Marilyn Monroe en lugar de bisutería”, señala Courtney Sullivan.
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