El cuarto capítulo de Periodistas en la mira se enfoca en un continente en el que, a pesar de tener más libertades, también se asesinan periodistas y sus casos están en la impunidad.
Cuando asesinaron a la presentadora Viktoria Marinova en Ruse, norte de Bulgaria, el pasado 6 de octubre, muchos medios prendieron las alertas: “En menos de un año han asesinado a tres periodistas en Europa”. La periodista fue violada, estrangulada y las autoridades encontraron su cuerpo a las orillas del río Danubio.
El 16 de octubre de 2017 estalló el carro de la maltesa Daphne Caruana Galizia con ella a bordo y el 21 de febrero asesinaron al bloguero eslovaco Jan Kuciak y a Martina Kusnirova, su pareja.
En su último programa, emitido el 1 de octubre, Marinova entrevistó a dos reporteros de su país que venían denunciando la malversación de fondos Europeos por parte de servidores públicos búlgaros.
Cuatro días después del asesinato, el ente investigador anunció que habían identificado a un sospechoso del crimen que había sido capturado en Alemania. Sotir Tsatsarov, procurador en jefe búlgaro, dijo a la prensa: “en este punto, no tenemos pruebas de que la muerte esté ligada a su ocupación profesional, pero repito, la captura del autor no significa de ninguna manera que dejaremos de trabajar sobre todas las hipótesis posibles”.
El sindicado fue extraditado el 17 de octubre a Sofía y confesó el crimen pocos días después.
Caruana Galizia y Kuciak, dos investigadores sin justicia
Los observadores de la libertad de prensa en Europa coinciden en que la conexión entre el crimen y la actividad periodística es mucho más clara en los casos de Daphne Caruana Galizia y Jan Kuciak.
Trabajando como reportera y bloguera independiente, Daphne Caruana Galizia denunció el lavado de activos por parte de funcionarios públicos de Malta. También investigó sobre contrabando de petróleo y cuentas ‘off shore’ controladas por autoridades de la isla.
Seis meses después del asesinato, la iniciativa Forbidden Stories, en alianza con 18 organizaciones de medios, lanzaron el Proyecto Daphne. Un equipo de 45 periodistas continuó las investigaciones que venía publicando la periodista para que la búsqueda de la verdad no cesara con su asesinato.
“En estos dos casos hay muchas evidencias que indican que los asesinatos ocurrieron por sus investigaciones sobre la corrupción”, apunta Leon Willems, director de la organización Free Press Unlimited.
En Eslovaquia, Jan Kuciak venía denunciando en Aktuality.sk que Antonino Vadala, propietario de varias compañias en Eslovaquia, y gente cercana a él, tenía nexos con la mafia Ndrangheta en Italia y, a la vez, nexos cercanos con el gobierno. Específicamente, las investigaciones de Kuciak señalaban al Partido Smer y su dirigente, el entonces primer ministro Robert Fico.
Las protestas que se desataron luego del asesinato obligaron a Fico a renunciar, aunque también anunció que no se retiraría de la política. En Bratislava, las protestas continuaron aún después de la renuncia del primer ministro.
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