La compañía deja atrás los móviles para centrarse en la salud y la realidad virtual
Nokia no quiere ser el blanco preferido de las escuelas de negocios al hablar de fracaso. Tampoco quiere ser un sinónimo de nostalgia. Tras vender su división de móviles inteligentes a Microsoft y deshacerse también de los de gama más baja, se reinventa con una nueva cara y productos basados en la tecnología pero con una finalidad muy distinta.
San Francisco se ha convertido en un punto clave para su futuro. Los motivos para apostar por esta ciudad son varios. Los inversores de capital riesgo están aquí, la innovación también, y Withings, una empresa de origen francés centrada en wearables de estilo de vida saludable, también tiene su sede. Para profundizar en este ambiente, han abierto un centro que combina exposición con desarrollo de negocio y radar de tendencias.
A Nokia, en Finlandia, ya solo le quedan pensadores. Ya no fabrican allí. Su última estrategia para salir a flote pasa por dos pilares, la realidad virtual y la salud.
Durante el pasado Festival Internacional de Cine de San Francisco aparecieron como inesperados patrocinadores con una cámara Ozo, que graba en 360 grados. A finales de abril compraron Withings, una startup francesa que comenzó con pulseras de medición de pasos para invitar a hacer ejercicio.

