Las nuevas tecnologías ofrecen nuevas posibilidades si Cuba es capaz de apuntalar los cambios
La de las nuevas tecnologías y Cuba es una relación marcada por la fascinación y las oportunidades, pero también por los recelos y la inevitabilidad, una metáfora de los cambios a los que se aboca la isla en los próximos años. El país, uno de los que tienen menor penetración de Internet en las Américas, es al mismo tiempo una fábrica de informáticos cuyo talento cada vez despierta más interés internacional. La Red podría ser la vía de aplicación del socialismo igualitario que proclama su gobierno. Pero a la vez se ha convertido en una ventana por la que se escapa, a raudales, el férreo control estatal pese a la censura, y es espejo de las cada vez mayores desigualdades.
Los informáticos, igual que durante décadas los médicos, tienen capacidad para convertirse en el “capital humano” más cotizado de la isla. El problema para Cuba, al menos hasta ahora, es el que sufre con tantos otros los profesionales a los que da una alta preparación: en cuanto pueden, se marchan en busca de un mejor futuro. Pero hay señales de que esto podría estar cambiando.
De la promoción de Hiram Centelles en la Universidad de Ciencias de la Informática (UCI) de La Habana, prácticamente no queda ningún compañero en Cuba. Él se marchó a España en 2008, unos meses después de acabar la carrera de Ingeniería software e informática. La web de anuncios clasificados que había creado,revolico.com, hasta hoy la página más popular de Cuba, había sido bloqueada por el gobierno y Centelles, que entonces tenía 24 años, dejó de sentirse seguro en su país.
Ahora se plantea regresar a Cuba si las reformas iniciadas por el Gobierno de Raúl Castro y apuntaladas por la normalización de las relaciones con Estados Unidos se consolidan. No es el único emigrado —voluntaria o forzosamente— que está considerando regresar a esta nueva Cuba que asoma.

