El filósofo español enviudó hace un año y afirma, entre lágrimas, que no volverá a escribir. "Aquí viven leones" fue la guía de lecturas que escribió con Sara Torres, su mujer.
¿Qué se hace ante las lágrimas de un hombre? Los decálogos de periodismo nada dicen sobre los momentos en los que la emoción manda y somos testigos de la verdad más profunda de alguien. “Yo doy por acabada mi vida. No creo que vuelva a escribir. Ya no me hace ilusión nada”, dice ahora Fernando Savater. Y llora. Autor de una treintena de libros y excatedrático de Etica y de Filosofía y Literatura, Savater se quita los anteojos y enjuga el llanto al recordar a su mujer, Sara Torres, muerta hace un año. Conversamos en el departamento que compartieron en Madrid: tierra de libros desde el felpudo que te recibe en la entrada con la imagen de un cuervo –en alusión al famoso poema de Poe– hasta el balcón, donde también hay bibliotecas. El sitio está lleno de recuerdos de sus 35 años juntos (fotos, grabados, pósters de cine, máscaras, muñecos de papel maché y de resina que hacía Sara…) y es el lugar propicio para hablar sobre Aquí viven leones, que se suma a la obra de Savater, traducida a más de veinte lenguas. “En los mapas antiguos, donde había una zona inexplorada, ponían hic sunt leones o hic sunt dracones… Nos divertía llevar al título esa noción: que estábamos buscando algo en la jungla de la ciudad. Intentábamos explorar dónde estaba la guarida del león literario”, explica.El libro es una amorosa guía de lecturas que Sara no llegó a ver publicada y que lleva la firma de ambos. Cuando ella enfermó de cáncer (“un mal atroz”), trabajaban en este proyecto que unía dos de sus pasiones: los viajes y la literatura. La idea de redescubrir a los autores elegidos en sus lugares de creación debió limitarse entonces a los ocho escritores sobre los que ya habían investigado: Shakespeare, Valle Inclán, Poe, Leopardi, Christie, Reyes, Flaubert y Zweig. “Sara insistió mucho en que el libro fuera bello y convocó a Anapurna, la ilustradora que hizo un cómic que abre el capítulo dedicado a cada escritor”, cuenta Savater. De ese libro a cuatro manos habla el autor de Etica para Amador, mientras llueve intermitentemente sobre la ciudad. Y también, de lo que no se puede enseñar en Filosofía, del terrorismo de ISIS, de su amor por la Argentina y los caballos y de los desafíos de la prensa. Sara lo atraviesa todo.
–Fama, dinero y fantasmas interiores son algunas razones que llevan a escribir. Flaubert lo hacía porque no podía vivir sin literatura. ¿Qué tipo de escritor se siente usted?
–Uno muy diferente a Flaubert y no sólo por la calidad. Para mí lo imprescindible es leer. Me considero sobre todo un lector y si por leer pagasen, yo no me hubiera dedicado a otra cosa y sería multimillonario. La escritura es un modo de ganarme la vida. Sobre todo al principio, pues en el franquismo me echaron de la facultad, estuve en la cárcel y escribir fue un poco la forma de salvarme. Desde muy joven, empecé a escribir para la prensa. Pero no tengo ninguna necesidad de escribir. En cambio, si me quitan los libros, me matan.
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