El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reiteró el compromiso adquirido con el magisterio disidente desde la campaña, en el sentido de que se abrogará la reforma educativa aprobada en el sexenio pasado y llamó a quienes hoy tienen tomadas las instalaciones del Congreso de la Unión a tener confianza en que cumplirá con su palabra.
En su conferencia de prensa matutina, el Ejecutivo Federal señaló que si bien se respetará el derecho de los maestros a manifestarse, se dijo extrañado de las actitudes mostradas por algunos de ellos y los conminó a dialogar con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, a quienes instruyó para escuchar sus demandas. Les ofreció que además de cancelar la reforma, su gobierno no emprenderá ningún acto de “represión” en su contra.
Les recordó que siempre ha estado del lado de los maestros y desde la oposición los defendió cuando se impuso la reforma, incluso recurriendo a la violencia. Como candidato, aun cuando quisieron “arrinconarlo” para hacerlo titubear en su postura, sostuvo que derogaría la reforma y también lo hizo como presidente electo en una conferencia con el presidente saliente, Enrique Peña Nieto. Por ello, dijo, no comprender algunas conductas intransigentes, que son más propias de los “conservadores”.
“Considero que no hay razón, aunque existe el derecho libre a la manifestación, pero no hay argumentos para sostener que estamos incumpliendo con nuestra palabra y con nuestro compromiso. No sé qué motiva este movimiento y quiero que se debata sobre este asunto de manera abierta al interior del movimiento magisterial, que lo hagan todos los trabajadores de la educación y, de manera especial, que se debata en el movimiento democrático magisterial para que se defina una postura con claridad. Porque esto es algo parecido a lo que suele pasar: que grupos que en apariencia son radicales, sus actitudes demuestran más su adhesión al conservadurismo”, expuso.
López Obrador recomendó “muy respetuosamente” a los legisladores que a fin de evitar provocaciones, no sesionen para discutir el asunto educativo en tanto se lleva a cabo el diálogo a que convocó a los maestros. Según el mandatario, eso no significa ningún tipo de favoritismo, sino dar una oportunidad de abrir un debate de cara a la opinión pública, que a su juicio, está muy “politizada y consciente” y será ella quien diga si está cumpliendo o no con lo que prometió en campaña.
El presidente dio la palabra al secretario de Educación, Esteban Moctezuma, quien detalló los principales puntos de la iniciativa enviada al Congreso en la que se deja sin efecto las reformas constitucionales efectuadas en el sexenio anterior, y se plantean otras nuevas, en donde establece expresamente la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) y la supresión de cualquier evaluación con carácter punitivo, es decir, que condicione la permanencia o implique a alguna sanción a los maestros. Se creará un nuevo sistema en donde las promociones se basen en la experiencia y no en exámenes estandarizados.
A manera de colofón, López Obrador celebró que ya no exista el Instituto de Evaluación, al que calificó como parte de “una canallada” para satanizar a los maestros y culparlos de la mala situación de la educación en el país; insistió en que con la nueva reforma, se dignificará al sector y nunca más se tomarán decisiones a sus espaldas, por lo que descartó que los legisladores vayan a sesionar en una sede alterna como se hizo en gobiernos anteriores.
“Por eso todo este cambio, toda esta reforma. Está consensada, está consultada con las bases, porque ser organización democrática implica mandar-obedeciendo, nada de que un sector, una facción, una corriente va a tomar decisiones que corresponde a todos. Entonces, por eso, a ver de qué se trata, cuál es la inconformidad, y entendernos de esa manera y respetarnos, y las dos cosas: primero, diálogo; y segundo cero represión. Imagínense que el presidente de la Cámara de Diputados o de la Cámara de Senadores solicite el uso de la fuerza pública. No, se frotarían las manos los conservadores, los fifi. No somos iguales. No, si el problema lo van a tener… ya no se puede ser rebelde sin causa, ya no se permite eso, ¿quién no lo permite?, el pueblo de México. Ya no se puede”, concluyó.
arg

