El día de ayer, el presidente de la República volvió a insistir en que el INE debe organizar la consulta por la revocación de mandato y que la Secretaría de Hacienda no cuenta con recursos adicionales para entregar al Instituto.
Aunque aún no existe una respuesta formal de Hacienda como le fue requerido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), ayer el presidente López Obrador fue claro: se dirá al INE que no hay.
En ese caso, el TEPJF deberá resolver lo que tenga que hacerse.
Lo más probable, en mi opinión, es que se señale que el Instituto debe organizar el proceso con los recursos con los que cuente.
Esto quiere decir que la consulta se realizará con un menor número de casillas respecto a lo que señala la ley, que pretende darle a este tipo de consultas un estatuto de una elección constitucional.
No sería sorprendente que se replicara el tipo de consulta que se hizo el año pasado con el tema del juicio a expresidentes, cuando se instalaron alrededor de 57 mil casillas a las cuales fueron a votar 6.4 millones de personas.
Aun si se instalaran más casillas, es previsible que ni remotamente se alcance el nivel de participación de 40 por ciento del padrón electoral para que el resultado de la consulta sea vinculatorio.
Al presidente de la República y a Morena, quienes han promovido esta consulta, les tiene sin cuidado que el nivel de participación sea relativamente bajo.
Lo que se buscaron siempre con este ejercicio fue un resultado que le permita decir a AMLO que la gente lo respalda en un muy alto porcentaje, y que quiere que la Cuarta Transformación siga.
Las encuestas a población abierta que ha levantado El Financiero señalan que alrededor del 63 por ciento de la gente votaría a favor de la permanencia del presidente contra 33 por ciento que votaría por su retiro.
Esa proporción, no obstante, no será la que se refleje en las urnas. Es probable que entre el 90 y el 95 por ciento de los votantes que acudan el domingo 10 de abril, respalden la permanencia del presidente.
La razón es que quienes se oponen a él han establecido que su estrategia es la no participación.
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