El oficio del poeta, el oficio de escritor, es un oficio raro.Chesterton dijo: 'Only one thing is needful, everything (solo una cosa es necesaria:todo)'.
Borges ha cumplido treinta años de muerto. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y llegó a la Mesa de Novedades. En lo alto de la pila, un libro: Jorge Luis Borges: El aprendizaje del escritor, publicado en 2016 por Lumen. Aparecen uno tras otro libros de Borges en conferencias, clases, pláticas. Éste es uno de ellos y como los otros no tiene desperdicio. Borges hechiza treinta años después de su muerte. En 1971 fue invitado a Columbia a conversar con alumnos inscritos en el programa de escritura de la universidad. Con la ayuda de su traductor Norman Thomas di Giovanni ocurrieron esas conversaciones de las cuales Gamés toma unos subrayados y los arroja a esta página del directorio de MILENIO Diario.
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Adrogué significa mucho para mí, ya que representa mi infancia y mi juventud. Fue el último lugar que visitó mi padre antes de morir, y tengo recuerdos muy gratos del lugar. Adrogué fue, alguna vez, un lindo pequeño pueblo al sur de Buenos Aires; ahora todo ha sido arruinado por las casas de altos, los garajes y la televisión. Pero en su tiempo estaba lleno de quintas con grandes jardines, y era un buen lugar para perderse. Adrogué era una especie de laberinto, ya que no había calles paralelas.
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Pienso que la ficción está siempre comprometida con su tiempo. Nosotros no tenemos por qué preocuparnos por eso. Por el solo hecho de ser contemporáneos, no podremos sino escribir en el estilo y el modo de nuestro tiempo. Si yo escribo un cuento —incluso acerca del hombre en la luna— recurrirá a la civilización occidental porque esa es la civilización a la cual pertenezco. Yo no creo que tengamos que ser conscientes de eso. Tomemos como ejemplo la novela Salammbô de Flaubert. Él la llamó una novela cartaginesa, pero cualquiera puede ver que fue escrita por un francés realista del siglo XIX. Yo no creo que un cartaginés real le hubiera encontrado ningún sentido;por lo que yo sepa, un cartaginés podría considerarla una mala broma. Entonces, ¿por qué molestarse en ser moderno o contemporáneo, si no se puede ser otra cosa?

