Recomendamos: Huracanes y canes, por Gil Gamés

El huracán Patricia había tocado tierra en las costas de Jalisco, Colima y Michoacán con vientos de 325 kilómetros por hora y rachas de 400. Su periódico El País informó: la fuerza de esos vientos es capaz de hacer volar a una persona, levantar un auto, desviar un avión durante el despegue o arrancar de cuajo una casa. El más grande meteoro nunca antes registrado en la historia del planeta se cernía sobre México. Un raro privilegio. Gil veía con los ojos de plato las fotografías de la NASA en las cuales una masa blanca ocultaba el mapa del país.


Gamés notó algo raro en la cobertura informativa. Por el tono de voz, la actitud y la exaltación de los comunicadores, más bien parecía la celebración de una bienvenida y no la llegada de un cataclismo natural. 


¡Por aquí avanza! ¡Ya llega! ¡Muy pronto tocará la puerta! Durante un rato largo las cámaras tomaban la misma palmera doblada por el viento, la misma playa azotada por fuertes vientos que aún así no tenían correspondencia con la masa blanca fijada desde los satélites, como si la televisión hubiera fabricado su propia realidad.


Menos celebratorios, los periódicos del mundo mostraban su asombro ante la dimensión del huracán: The Guardian, The New York Times, The Washington Post, Le Monde y la BBC compararon a Patricia con el tifón Haiyán que devastó Filipinas en 2013 ocasionando seis mil 500 muertes, pero sus vientos letales no rebasaron los 315 kilómetros. Los comunicadores seguían metidos en un raro festejo:”¡Ya tocó tierra! Como si se tratara del avistamiento de Rodrigo de Triana: ¡Tierra a la vista! En fon. No que hubiera regocijo, pero cuando no se tiene nada que decir, ni se sabe nada de nada, la emoción a secas se hace cargo del asunto.


La fe


Por razones que Gilga no entiende pero celebra, al tocar tierra el huracán degradó sus poderes. De magnitud 5 en la escala de Saffir-Simpson pasó a 4. Y luego a 3 y más tarde pero pronto a 2. El paso del huracán Patricia causó daños en la infraestructura de al menos 41 municipios de Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán, pero no hubo muertos. Si Gamés ha entendido, algo funcionó bien y a tiempo en los sistemas de seguridad y protección civil. No seamos roñosos, el presidente Peña estuvo todo el tiempo al frente de la emergencia.


http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/huracanes-y-canes.html

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