Carta abierta
Preocupaciones sobre posturas recientes de la AMEDI.
Jorge Fernando Negrete
Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información.
Presente:
Los abajo firmantes hemos seguido con atención las posturas que la nueva directiva de la AMEDI ha difundido públicamente respecto a diversos temas, y sin duda reconocemos la solvencia y pertinencia de buena parte de los argumentos que se exponen en los comunicados presentados a nombre de la asociación, los cuales nutren el debate informado y la defensa del interés público en materia de derecho a la información.
Resaltamos sobre esas posturas, por ejemplo, los cuestionamientos precisos sobre la iniciativa de Ley Federal para Prevenir y Sancionar Delitos Informáticos (la Ley Fayad), en la que había artículos claramente censores, con potencial riesgo para ejercer la libertad de expresión en internet, como lo dijo oportunamente la AMEDI; o la burla reciente que representa la medida ya avalada para posponer el apagón analógico en algunas emisoras, la cual utilizó como bandera una supuesta sensibilidad frente a la carencia de recursos por parte de los medios públicos, cuando en realidad se trataba de una decisión hecha a la medida y con un beneficio directo para las empresas de televisión privadas, particularmente para Televisa y sus señales complementarias.
Compartimos sin duda esos argumentos colocados en la arena pública a través de los comunicados institucionales de la asociación, salvo en cuatro casos concretos que nos preocupan:
1. La TDT y sus "beneficios".
Coincidimos tal y como lo señala el comunicado que difundió la AMEDI el 9 de noviembre, con la postura relativa a que deben respetarse las atribuciones del órgano regulador en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, así como los plazos establecidos constitucionalmente para el apagón analógico, pero en un segmento de ese mismo comunicado, se manifestó una primer postura que nos preocupa, porque sin el contexto adecuado es francamente contraria a los criterios que desde la reforma constitucional de 2013, sostuvo la asociación a propósito de la multiprogramación que permite la TDT.
Al sostener que “la transición a la TDT tiene diversos beneficios para la población: mejor calidad de imagen y sonido, mayor competencia y diversidad de contenidos y un uso más eficiente del espectro radioeléctrico”, la AMEDI asume los usos y efectos de la multiprogramación en los mismos términos que los defienden los concesionarios privados de televisión abierta, porque contrario a ese listado de "beneficios", en realidad la multiplicación de los canales de programación para las mismas empresas, con o sin calidad de imagen, no implica ni ha implicado mayor pluralidad, y consideramos que no debe dejar de mencionarse que la multiprogramación no tendrá un efecto favorable para la diversidad de los contenidos audiovisuales con el modelo actual, por lo que, señalar que el beneficio es la diversidad, confunde cantidad de señales con pluralidad. Sí serán muchas más señales pero de las mismas empresas y eso consideramos debe seguir siendo un señalamiento de la AMEDI frente a la política que se adoptó para la multiprogramación.
2. El modelo de comunicación política y afirmar que 48 minutos diarios “son demasiados”.
Coincidimos con casi todo el comunicado que emitió la nueva directiva de nuestra asociación el 26 de noviembre, ya que significaría un retroceso enorme abrir la puerta a la compra venta de tiempo aire para propaganda política como sucedía antes de la reforma electoral de 2007, y aunque ciertamente el formato de spot corto no permite exponer ideas con amplitud y debatirlas con profundidad durante los periodos electorales (porque es muy corto), no estamos de acuerdo con sugerir que lo que debe reducirse es el tiempo de Estado destinado a las elecciones. El tema que consideramos debe modificarse es el formato, no el tiempo del Estado destinado a comicios y por ello no podemos coincidir con la postura que se ha expresado a nombre de la asociación, en el sentido de que 48 minutos diarios para comicios "son demasiados".
Nos parece contradictorio y preocupante que la directiva de la AMEDI haga primero una defensa sólida del modelo de comunicación política en su comunicado, señalando que se debe mantener la gratuidad de los tiempos para contiendas y fomentarse mayor debate y deliberación, pero luego diga que 48 minutos a disposición de los partidos “son demasiados” sin mayor argumento que la afirmación lisa y llana.
En realidad no hay 48 minutos a disposición de los partidos en ninguna etapa electoral con el actual modelo (lo más que se destina por día son 41 minutos en campañas para todas las fuerzas políticas en conjunto) y es ilógico por un lado pedir más debate y deliberación pero por otro sugerir que eso se logra con menos tiempo del que ya tenemos.
Señala el comunicado: “Si bien el esquema de ´spotización´ de la política merece una discusión más amplia sobre la mejor manera de fomentar el debate y la deliberación de ideas durante los procesos electorales, el actual modelo de comunicación política que prohíbe la contratación de tiempos en radio y televisión sigue siendo vigente y debe conservarse en los términos como está previsto en los artículos 41 y 134 constitucionales”, e inmediatamente después dice sin mayor soporte, ni argumentos, que “en efecto, los 48 minutos diarios a disposición de los partidos en cada estación de radio y televisión son demasiados”.
Nos sorprende que una postura tan contundente y basada en cifras y gráficas cuando explica por qué no debemos volver a la compra de espacios propagandísticos, pierda ese rigor al señalar que 48 minutos son “demasiados”, así nada más, sin ninguna explicación que respalde ese dicho con el que no podemos coincidir, porque como ustedes saben, los tiempos del Estado ya se recortaron sensiblemente en 2002, por un decreto presidencial a modo de las televisoras que primero se justificó con el argumento de que era “demasiado” tiempo fiscal el 12.5 por ciento del total de transmisión por señal.
Luego supimos que el tiempo que supuestamente era demasiado en 2002, ya en 2003, un año después de aquél decreto, y hasta el día de hoy, lo compran las instituciones públicas con cargo al erario a razón de miles de millones de pesos. Primero se regaló el tiempo del Estado que era gratuito y luego se compró. No queremos que eso se repita y por ello no estamos de acuerdo con sugerir que debe disminuir el tiempo.
Si ese tiempo se le vuelve a regalar a la industria de la radio y la televisión, claramente irá en detrimento de las audiencias, porque en el último de los casos, si no se usa para informar de las campañas electorales, será utilizado para vender publicidad.
Cuando el comunicado afirma que los 48 minutos “son demasiados” y no se argumentan los motivos o qué base tiene para sostener tal cosa, en nuestra opinión, se genera una enorme confusión; porque da la impresión de que en el fondo coinciden en ese aspecto con las voces que ya promueven desde hace años y también recientemente, en favor de las televisoras, mutilar el uso de los tiempos de Estado para campañas electorales, reducir incluso los 48 minutos a la mitad o menos, lo que sería otro retroceso enorme, incompatible con el discurso de que lo que se requieren son más espacios de debate, menos spots cortos pero más segmentos largos y eso no significa menos tiempo.
3. Derecho de réplica.
En relación con la Ley Reglamentaria del artículo sexto de la Constitución Política en materia de derecho de réplica, nos parece que la nueva visión de la AMEDI contradice la postura previa y ahora está a favor de una ley que fue considerada por la propia asociación y varios de sus integrantes como un retroceso, por ser instrumento a modo de las televisoras, con un catálogo de excepciones que la convierte prácticamente en norma de aplicación voluntaria y con criterios que favorecen la difusión de versiones "oficiales" sin aclaración pese a que sean falsas. Es peor que lo que había antes de su aprobación cuando no existía para radio y televisión ninguna dispensa para aclarar mentiras si éstas las citaba de “fuentes oficiales” o “agencias” informativas.
El anterior Comité Directivo de la AMEDI y la Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias, donde participan Beatriz Solís Leree (fundadora de la Amedi) y también Gabriel Sosa Plata, se habían pronunciado en contra del proyecto, calificándolo como un retroceso, no como un avance.
Parecía existir una coincidencia respecto de eso, que era un retroceso. Se sumó incluso el Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC) al reclamo, pero ahora, la nueva directiva ignora el comunicado original y sin dar mayor explicación emitió un nuevo comunicado en el que llega al extremo de extender un reconocimiento a quienes hicieron esa ley por considerar que es un avance, aunque se enlistan algunos elementos que llama “insuficiencias”.
4. Caso Argentina ¿Postura personal o de la AMEDI? .
Nos llama la atención que el escandaloso golpe vía decreto que dio el gobierno argentino a los reguladores de medios y TICS en aquél país, no haya merecido opinión formal de la AMEDI pero sí varias expresiones que suponemos son a título personal del presidente de la asociación, en donde se considera públicamente lo sucedido como algo inevitable, “nos guste o no”, sugiriendo que lo relevante tiene que ver con que una sola autoridad se haga cargo de las actividades convergentes y no dos. Resulta extraño y también algo contradictorio con la histórica postura de la AMEDI para cuestionar la concentración y los monopolios en México y el mundo, poner acento en si es más eficiente una sola autoridad convergente que dos e ignorar o minimizar el atropello autoritario favorable a la concentración que es en nuestra opinión el fondo de este caso. Para nosotros (as) es gravísimo que un gobierno destruya la autonomía de reguladores y en los hechos, sea con un golpe de mano la forma de revertir medidas legítimas y legales en contra de la concentración mediática, particularmente de Grupo Clarín.
Exponemos estas reflexiones no con ánimo de descalificar, sino de construir puentes de diálogo que permitan hacerte llegar respetuosamente nuestra visión sobre los temas que aquí mencionamos y otros que nos preocupan como asociados, y fomentar con ello una deliberación interna e incluyente en la AMEDI, sin dejar de reconocer el trabajo que han realizado y el esfuerzo que en lo personal has llevado a cabo como presidente en algunos momentos para conciliar, pese a la visión crítica que hemos expresado públicamente sobre aspectos de tu programa de trabajo y posturas incluidas ahí que señalamos que representan una agenda que coincide con la agenda empresarial de Carlos Slim. Lo que decimos y hemos dicho es lo que pensamos sobre los temas concretos aquí expuestos quienes firmamos esta carta. Son nuestras convicciones.
Creemos que durante su existencia, la AMEDI ha defendido principios y propósitos en favor del derecho a la información y la pluralidad. Ha combatido la concentración y los monopolios, objetivos que no deben ni obviarse ni ser modificados.
Pese a las diferencias que pueda haber, nuestra carta es de buena fe y busca un intercambio que propicie discusión interna provechosa para asumir una postura más incluyente, que refleje nuestras preocupaciones o las rebata con argumentos, porque creemos que es necesario tomar en cuenta todas las voces al interior de nuestra organización, a partir de una interlocución franca y transparente.
Apelamos a esa buena fe para discutir estos puntos ya sea por escrito o en persona, con un ánimo genuino de fortalecer las posturas sobre los asuntos planteados.

