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Me temo que la ciudadanía que quiere regresar a la jaula de la melancolía nacionalista es más numerosa de lo que yo había pensado o deseado. Ello podría abrirle la puerta al populismo en las próximas elecciones. Los mexicanos que aprecian poco la democracia suelen aspirar a la regeneración de una patria mítica perdida. Es el retorno del axolote, incapaz de evolucionar, de escapar de su estado larvario, pasmado y concentrado en la regeneración de sí mismo. Describí esta condición propia del autoritarismo y del atraso mexicanos en mi libro La jaula de la melancolía.

El axolote es famoso entre los biólogos por su extraordinaria capacidad de regeneración: no sólo regenera la pata cortada o la cola perdida, sino también porciones dañadas del cerebro o el corazón. Por ello, los científicos han buscado explicar el secreto de su enorme capacidad regenerativa. Se ha logrado secuenciar el genoma completo del axolote y se ha descubierto que carece del gen PAX3, pero sus funciones regenerativas han hallado relevo en otro gen, el PAX7. La medicina espera encontrar allí claves para estimular en los humanos la regeneración de órganos dañados.

Pero en política la regeneración es un anhelo conservador que imagina a un pueblo que soporta los males de la modernidad porque cree que puede retornar a la Edad de Oro. Se trata del edén subvertido por la mafia del poder. El retorno del axolote representa la terquedad por volver a un progreso castrado por el atraso, a un pasado donde supuestamente el pueblo vive feliz estancado en la metamorfosis frustrada. Se trata de la restauración del nacionalismo revolucionario priista, ese viejo enemigo de la democracia. Hoy ya muchos entienden que el radicalismo de Obrador consiste en un salto al pasado y que estamos ante una reacción populista conservadora. Su viraje hacia la vieja derecha priista puede regenerar el autoritarismo.

Más información: http://bit.ly/2IVHUP6

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