miércoles 28 febrero 2024

Recomendamos: Salvar al INE, por Francisco Garfias

por etcétera

Andrés Manuel López Obrador no cesará jamás la guerra en contra del INE. Será el punto de partida para emprender una reforma política de más largo aliento. Una que transforme nuestra democracia representativa en una suerte de “democracia del pueblo”, vaticina Luis Carlos Ugalde, presidente de Integralia Consultores.

Algo sabe del tema. Era consejero presidente del IFE en las elecciones del 2006, que ganó Felipe Calderón por estrechísimo margen: 0.56 por ciento. El resultado nunca fue aceptado por el actual Presidente de la República, quien no pierde oportunidad de descalificar al árbitro electoral. El mismo árbitro que casi 12 años después —en 2018— oficializó su victoria.

Ayer responsabilizó al INE del poco interés de los mexicanos en el extranjero de votar en las elecciones intermedias de junio. Sólo hubo 33,698 registros.

El dato le sirvió de pretexto para reiterar que se tiene que renovar el sistema electoral mexicano. “Ésa es una prueba del fracaso del INE. Lleva años manejando presupuesto y no logra que se faciliten los trámites para que puedan votar nuestros paisanos en el extranjero. Son aparatos para que no haya democracia, creados para no permitir la democracia o para obstaculizar el que el pueblo pueda elegir libremente a sus autoridades”, aseguró.

Está cantado que quiere desaparecer el INE. Ya habló de trasladar sus funciones al Poder Judicial. Ganas no le faltan de devolvérselas a la Secretaría de Gobernación. Pero le mide.

En 1988, cuando esa secretaría fungía como “árbitro electoral”, se “cayó el sistema” cuando la votación favorecía a Cuauhtémoc Cárdenas sobre Carlos Salinas de Gortari. ¿Verdad, Manuel Bartlett?

La única vía de defensa del INE es el voto. Lo que no se logre el seis de junio, será difícil remontar después, advierte Ugalde.  El exconsejero presidente del IFE —hoy INE— asegura que nunca el árbitro electoral había enfrentado una cruzada destructiva desde el mismo poder presidencial.

“Hubo jefes del Ejecutivo que no dieron el respaldo que el instituto requería. Fueron los casos de Fox y Calderón. Felipe transó, incluso, una reforma electoral que removió a varios consejeros que habían organizado la elección en la que él resultó electo”, recordó.

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