Gil terminaba la semana con dolores en el alma. Fatigado, melancólico, inverecundo (he aquí una jitanjáfora) pensó en el cine, no en términos generales, sino en el cine que ha visto en la pantalla grande. Ah, les beaux jours, esos años en que Gil podía ver hasta tres películas diarias en aquella Cineteca de Churubusco que quedó reducida a cenizas por la irresponsabilidad y la incuria. Se llamaban ciclos, programaciones en las cuales se repasaba un autor o un tema y se exhibía durante una semana, a veces menos.
Gil inventaría un ciclo: películas que han recibido un Oscar y que se desprenden de libros. Gamés puso a trabajar su memoria y buscó en libros y le pidió información a amigos de fuste y fusta. El ciclo sería éste y se exhibiría en un cine grande, ¿ya no hay de ésos?, nada le hace:
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Día sin huella, de 1945. Dirigida por Billy Wilder, está basada en la novela The Lost Weekend, de Charles R. Jackson. La historia gira en torno a un escritor alcohólico devastado moral, física y económicamente. Ganó mejor película y guión adaptado.
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El tesoro de la Sierra Madre, de 1948, no ganó el Oscar a Mejor Película, pero sí al guión mejor adaptado. John Huston adaptó y dirigió esta historia basada en el título homónimo de B. Traven. Además es una de las primera películas con varias escenas filmadas fuera de Estados Unidos, en específico Durango y algunas calles de Tampico.
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En 1958 la película Gigi, basada en la novela homónima de la francesa Colette, arrasó con nueve Oscar, incluido el de Mejor Película. Vincent Minelli dirige este musical que trata sobre una precoz niña que se está preparando para seguir los pasos de su abuela y convertirse en una cortesana a finales del siglo XIX.
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Pentimento, de Fred Zinnemann, en colaboración con la autora Lillian Hellman, pondría en la gran pantalla el capítulo de Julia, cuya adaptación se haría acreedora de tres premios de la Academia en 1977.
En este fragmento, Hellman, como a lo largo de todo su libro, hace un ejercicio de ida y vuelta en los pasajes de sus memorias, enmarcadas en el contexto político de la guerra y los regímenes autoritarios de la primera mitad del siglo XX en Europa. Lo particular y a la vez universal del relato seleccionado para el cine es la profunda amistad que sostuvieron las jóvenes Lillian y Julia, a pesar de la distancia y los enfrentamientos políticos que llevaron al terrible desenlace en la vida de Julia. La adaptación que hizo Zinnemann le valió la estatuilla de Mejor Guión Adaptado.
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