Ayer narré en este espacio cómo un edificio situado en Benjamín Hill número 12, en la colonia Condesa, fue tomado con lujo de violencia por la Asamblea de Barrios; relaté la forma en que ese inmueble se volvió un foco permanente de ilegalidad, y de zozobra para los vecinos. El lugar fue denunciado desde 2014 como un centro de narcomenudeo. Pero las autoridades capitalinas no hicieron nada. En diciembre pasado sucedió ahí una balacera, ocasionada por la disputa de 90 sobres de cocaína, en la que el rol más relevante fue ocupado por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.
Conté también que el edificio estaba habitado por gente armada y que la azotea era ocupada por halcones que reportaban por radio los movimientos de la calle.
A unas horas de la publicación de la columna, llegaron a mi correo dos fotografías. Las había tomado un vecino que me pidió que no las publicara para que los ocupantes del edificio no fueran a identificar el sitio desde donde fueron tomadas.
La primera foto muestra a tres halcones armados con tubos y un bat de beisbol. Parecen llevar varias horas de guardia, porque han subido a la azotea colchonetas y unas cobijas. Discuten sobre algo, entre tinacos y antenas parabólicas. Las cosas que hay en todas las azoteas.
La segunda fotografía es alarmante. Muestra el puesto de vigilancia que los halcones han instalado en la azotea: hay unos bancos de madera, unas tazas y unos recipientes con agua. Nada de eso es importante. Lo importante es lo que está junto a los bancos: seis bombas molotov con la estopa lista para ser prendida, y varios montículos compuestos por piedras y ladrillos.
El edificio de Benjamín Hill fue denunciado a mediados de 2014. La denuncia,realizada por vecinos, fue por “venta de armas y drogas”.

