Recomendamos: Vivir con la pandemia / Vivir la pandemia, por Marco Levario Turcott

El Coronavirus provocó la peor pandemia que ha padecido el mundo en la historia moderna.

Si necesitábamos un ejemplo contundente del significado de la globalización ya lo tenemos. Número de muertos, interrelación de los adelantos de la ciencia para evitar desequilibrios que atentan contra la propia humanidad, cooperación entre los Estados e interdependencia de actividades económicas.

Desde finales del siglo pasado hasta la época reciente se estaba expandiendo la creencia en que las vacunas eran recurso del capitalismo para mantenernos controlados (quién sabe de qué o para qué) o para incrementar sus ganancias a partir de provocar enfermedades y luego idear las vacunas.

Ese fanatismo atraviesa por una crisis de credibilidad y qué bueno. No obstante, hay gobiernos que aún expresan ese tipo de creencias contrarias a la ciencia y, sobre todo, a la salud. México es un ejemplo de ello cuando su presidente menospreció los efectos del Coronavirus y desestimó a la ciencia (aunque en su discurso diga lo contrario) enarbolando amuletos o rezos contra el contagio (dentro de esos excesos también señaló que las personas corruptas eran más propensas a contagiarse.

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