Ante los últimos acontecimientos y después de un periodo en el que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, había moderado su “retórica populista”, el prestigioso banco suizo UBS se pregunta si se terminó la “luna de miel” entre el próximo mandatario mexicano y las instituciones financieras.
Como muestra de la moderación que tuvo López Obrador se mencionan sus comentarios acerca de cuentas fiscales razonables, la independencia del Banco de México y el respeto a los contratos establecidos. Además, en su haber se podría contar con su participación en la renegociación del acuerdo comercial de los países de América del Norte, que ha dado lugar a que el peso sea la divisa con mejor comportamiento, junto con el real brasileño, desde el 1 de julio.
Empero, posteriormente ha habido declaraciones y acciones que han provocado reacciones de inquietud de varias instituciones financieras, las que lleva a considerar a UBS a preguntarse si la buena relación ha concluido.
Uno de los acontecimientos que han hecho reconsiderar a las instituciones financieras es la consulta que en los últimos días se ha llevado a cabo sobre si el Nuevo Aeropuerto Internacional de México se realiza en Texcoco o en Santa Lucía.
UBS considera que por los compromisos de inversión establecidos y, en alguna medida, ya concretados en Texcoco, dejar este proyecto en este momento sería no sólo costoso en este caso sino que es un riesgo para la futura inversión privada en México.
Según UBS, la consulta es causa de preocupación en los círculos financieros.
Pero hay otros elementos que los tienen inquietos, como la política planteada para reinvertir en refinerías los recursos de Pemex, lo que, de llevarse a cabo, “podrá a prueba la capacidad financiera de la compañía y del gobierno”.
Otros puntos que ponen dudas sobre el desempeño del próximo gobierno son el financiamiento de los programas de infraestructura y apoyo social con recortes al gasto público, en los que estarán incluidos salarios, compras de gobierno y transferencias a los estados.
UBS añade: “Es posible que México experimente cierto deslizamiento fiscal en 2019, en parte como resultado de que la presente administración mantuvo la inversión pública en niveles insosteniblemente bajos”.
La relación de la administración entrante con el Banco de México también genera cuestionamientos por los comentarios de López Obrador que “sugieren que cualquier desequilibrio macroeconómico que aparezca durante su gobierno se deberán a choques externos o a una mala gestión del Banco de México”.
Aunque al banco suizo le parece correcto el nombramiento de Jonathan Heath como subgobernador del Banco de México, considera que esta institución deberá ser “vigilada de cerca”.
Así, considera UBS, “algunos eventos han devuelto las preguntas sobre si las preocupaciones sobre el futuro de la política económica no estaban fuera de lugar”. Y menciona que desde el 15 de octubre la moneda mexicana ha caído un 4%, mientras que los bonos a 30 años de los bonos del aeropuerto han caído un 5%.
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