El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, señaló en que está en manos de los legisladores aprobar su iniciativa de reforma al Artículo 17 de la Constitución para que los presidentes puedan ser juzgados por cualquier delito que puedan cometer y no solo por traición a la patria como lo estipula actualmente.
Sin embargo, el mandatario insistió en su idea de que haya una consulta para que el pueblo decida si se juzga o no a los expresidentes; desde su punto de vista para este ejercicio se debe considerar hasta Carlos Salinas. Adujo que de esta forma, no habrá lugar a pensar que si uno de ellos va a la cárcel, es por decisión de su gobierno y por eso prefiere dejar eso en manos de los ciudadanos. No obstante, también sostuvo que no será tapadera de nadie.
“Es mi manera de ver las cosas, yo siento que para juzgar a un expresidente en los casos en que se están dando las cosas, los acontecimientos en el país, tiene que haber una consulta ciudadana, que eso es lo que yo he sostenido siempre. Y que no sólo deben ser dos, sino que se tiene que considerar desde Salinas hasta la fecha, pero que sea consulta ciudadana para que no recaiga, porque la mala costumbre, aunque ya no es así, es que si va un presidente a la cárcel, un expresidente a la cárcel es el que está ahora el que lo decidió. Entonces yo quiero que este caso lo decida el pueblo, o sea, que seas mediante consulta, si se les va a juzgar. Ahora, también que no se confunda nadie. Yo no puedo ser cómplice, no puedo ser tapadera de nadie”, indicó.
López Obrador rechazó los recientes señalamientos del expresidente Felipe Calderón, quien se dijo objeto de una campaña de persecución política por parte de su administración. Afirmó que ya hace mucho que lo perdonó por haberle “robado” la presidencia y que no odia nadie. Abundó que el juicio que se sigue contra Genaro García Luna es un asunto de la justicia de Estados Unidos en el que no puede ni debe intervenir.
“Está enojado el expresidente Calderón conmigo, dice que hay persecución política. Nada de eso, yo ya lo perdoné. Nos robó la Presidencia, él lo sabe, pero yo no odio. Pero no es conmigo, es con el juez de Estados Unidos que está investigando el caso de García Luna, que fue su secretario de Seguridad Pública. Ni modo que yo vaya a decirle al juez de Estados Unidos: Ya no investigues, exonera a García Luna. Pues eso no lo puedo hacer, obviamente no me corresponde, ese es un asunto del gobierno estadounidense. Ahora, si está pensando que yo tengo influencias hasta para decidir lo que está haciendo este juez de Nueva York, pues entonces sí ya está exagerando”, alegó.
No obstante, esta misma semana López Obrador afirmó que durante la administración de Calderón, México se convirtió en un narcoestado, donde los criminales tenían un vicepresidente de facto, ya que García Luna era “el dedo chiquito” del expresidente. Después, trató de matizar sus palabras diciendo que “se le salió” decir esa expresión pues nunca se presenta a sus conferencias con ideas analizadas sino sólo a decir lo que siente; alegó que intelectuales que apoyan su movimiento advertían de lo que pasaba en aquel gobierno.
Al respecto, Felipe Calderón dijo en entrevista radiofónica que los señalamientos del presidente son una muestra de que es un perseguido político de su gobierno
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