Buzón de quejas

Ricardo Anaya estuvo ayer donde lo querían quienes se hartaron de oírlo y verlo presumiendo rectitud en sus spots contra la corrupción: aclarando sus dineros en público.


Esta es la historia de cómo llegó Anaya a este rincón, golpeado hasta con la cubeta:


1.- Un grupo de panistas le pidió definirse entre su condición de dirigente nacional y aspirante a la candidatura presidencial a la vez.


2.- Anaya les respondió con un comunicado: “La dirigencia está concentrada en su trabajo”; y a través de subalternos que llamaron a los reclamantes “acelerados” y diciéndoles que “se les atenderá en su momento”.


3.- Le mandaron otra carta, pidiéndole recibirlos para explicarle las razones por las cuales consideran que no actúa de manera ética ni estratégica.


4.- Anaya los volvió a minimizar reuniendo a la Comisión Permanente para que lo ratificara hasta que se defina al candidato presidencial y poniendo a los inconformes un buzón de quejas para sus inquietudes.


Y empezaron a circular informaciones que exhibieron lujos que se gasta Anaya en Estados Unidos, a donde mandó a vivir a su familia: está enredado entre el personaje que lo muestra como poseedor de una honestidad inmaculada y los spots en los que habla de la “mancha de la corrupción”.


Ricardo Alemán publicó en Milenio que sólo en lo que va de 2016 el presidente del PAN habría realizado 71 vuelos a Atlanta a un costo de casi siete millones de pesos, sin contar el gasto de la vida en Estados Unidos, como renta de vivienda, choferes, sirvientes, escuela de los hijos…


Y Francisco Reséndiz difundió en El Universal que Anaya gasta 4.5 millones de pesos en mantener a su familia en Atlanta, pero que en su declaración 3de3 asentó que percibe un millón 158 mil 333 pesos al año y su esposa 1.5 millones de pesos.


¿Por qué Anaya vive hoy este calvario de explicar a diario que no toma ventajas indebidas como presidente del PAN y que sus propiedades son legítimas y posee otros negocios? ¿Por qué a causa de esto están perdidas sus aspiraciones presidenciales?


Porque le cayó el hybris, el temido castigo de la mitología griega: a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco de soberbia. Anaya se apoderó del millón 771 mil 884 spots que dio el INE al PAN para las pasadas elecciones. No dejó siquiera un spot para sus 12 candidatos.


Se atribuyó en exclusiva la victoria en siete de 12 gubernaturas disputadas, aunque en cuatro ganó con desertores del PRI y en alianza con el PRD, y mandó a un buzón de quejas a los compañeros que le pidieron definirse entre árbitro o jugador en la carrera por la candidatura presidencial…


Y ya empezó a pagar su impertinencia.



 


Este artículo fue publicado en La Razón el 4 de noviembre de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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