viernes 14 junio 2024

Espiar es lo de hoy

por Tere Vale

La mayoría de los humanos somos unos chismosos. No hay nada que nos guste más que una reunión con amigos para chismear. Que si fulano le dijo a perengano, que Zutanita anda con quien sabe quién, que se encontraron a tal persona en tal lugar…en fin, el cotilleo como dicen los españoles es el gran divertimento de los humanos. No más que esta pasión por meternos en la vida de los demás tiene ahora herramientas nunca antes vistas. Millones y millones de celulares y cámaras microscópicas se ponen al servicio de los mirones de todo el mundo.

Para los poderosos siempre ha sido muy importante obtener datos, conocer secretos, disponer de información que los ponga por delante de los planes de sus enemigos o adversarios como ahora se les dice. Esto es, toda esta información tan esmeradamente buscada se usa para chantajear, destruir o amenazar al que no les conviene. También hay que decir que en estos tiempos y más que antes hay un mercado de información que se puede literalmente comprar si pagas lo necesario y que también se consigue evitar la publicación de audios o videos si se paga bien por ello. Un asco todo.

Porque seamos honestos, la objetividad, la legalidad, lo honesto, lo correcto, a muy pocos les importa. De lo que se trata es de ganar, de masacrar al otro y bien a bien de acumular poder. No es ninguna novedad en este mundo, pero ahora todo es mucho más fácil de conseguir.

Como si se tratara de un capítulo de Black Mirror, cualquier hombre o mujer de este mundo debe tener mucho cuidado con sus conversaciones y acciones (esto para bien y para mal) porque en este siglo XXI, siempre hay una camarita o un celular (intervenido el WhatsApp o no) o un virus en la compu o un micro en la oficina que cual ser omnipotente lo ve y lo sabe todo. El inocente de Big Brother parece un Mata Hari de pecho comparado con lo que está a disposición de los mirones hoy. Parece peli de terror pero es la pura verdad, así estamos viviendo.

En el siglo XX estas prácticas voyeristas le costaron la presidencia a Richard Nixon en Estados Unidos. Nada de que un primer mandatario podía andar metiendo las narices en el partido político que le competía. Y su espionaje en Watergate fue su tumba política.

(Photo by Hector Vivas/Getty Images)

Pero, en otros países, como en el nuestro, y en estos tiempos donde los Estados fallidos son aprobados por las mayorías, todo se vale. Literalmente todos se espían a todos, el gobierno espía a los partidos políticos de oposición, en general AMLO lo sabe todo (no más lo que le conviene, claro) conoce al dedillo cuanto ganan y cuanto gastan periodistas, traidores a la patria y otros líderes que no se le cuadran. 

También se espía al fiscal y conocemos así todas sus complicidades con ¡los acusados! (pero aquí no pasa nada porque según el presidente no son delitos graves) la señora Layda por su parte espía a quien se le ordena, (mostrando siempre su invariable calidad Temoaya) y se espía en contraparte a su sobrino, que pide moches chiquitos de “80 milloncitos” de pesos por vender licencias de construcción en la Álvaro Obregón cuando su tía, la pelirroja morenista gobernaba. Todo muy bonito y variado.

Mire usted, le doy un consejo… dado que esto por ahora no tiene remedio: como decía una canción de Marisol (aquella niña española que escuchaba en mi infancia): “ponte la mascara, y no mires, no escuches, no hables”, seguro es lo mejor. En resumen, todos estamos contra todos, finalmente López Obrador lo logró. 

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