El mundo vive un momento populista: Trump, en Estados Unidos; Brexit en Reino Unido… pero tendrá un gran examen este domingo en España, donde puede ganar las presidenciales Podemos, partido creado, con 7 millones de euros, por Hugo Chávez, el santón del populismo.
Sería España el primer país parecido a México (por desarrollo económico e importancia geopolítica en sus continentes) donde triunfe el populismo, luego de que Podemos se estableciera, como aquí AMLO, en las preferencias, con la movilización de “los de abajo” frente a “los de arriba”.
Trump, Brexit y Podemos, como AMLO en México, tienen altísimas posibilidades de triunfo, pero aun perdiendo por poco, su legado debe ser entendido como un movimiento de personajes sin ideología que buscan destruir la política. Nada más eso: destruir la política.
Es por eso que los partidos políticos tradicionales (PP, PSOE en España; PRI, PAN, PRD en México…) tienen que dejar de observar al populismo como una ideología o un régimen político, cuando se trata de un bodrio que sólo quiere el poder para destruirlos sin una idea clara de para qué. Sólo destruirlos.
El populismo es una manera de hacer política para no hacerla más, pues al carecer de ideología se estanca en el poder por el poder, en una mezcla de totalitarismo, comunismo, fascismo y corrupción que acaba en tierra arrasada, como ya en Venezuela y Cuba, y casi en Brasil, Argentina, Grecia, Ecuador…
AMLO es ejemplo perfecto de esta ausencia de empaque teórico: tiene en Morena a un exmilitante del Partido Republicano, y colaborador del ultraderechista y excandidato presidencial John McCain.
Es Jaime Bonilla. Lo hizo diputado en 2012, obligándolo a renunciar a la ciudadanía estadounidense antes de las elecciones. Bonilla apoyó la propuesta de McCain de encarcelar inmigrantes y construir un muro con México.
También tiene en Morena al exsecretario de Gobernación priista Manuel Bartlett, señalado como autor de “la caída del sistema” que impidió a la izquierda ganar la presidencia en 1988.
Y al empresario Alfonso Romo, beneficiario del Fobaproa. AMLO tiene un libro que tituló Fobaproa, expediente abierto, en el que considera que fue “el fraude más grande de la historia después de La Conquista”.
En tanto, acerca de Podemos, la Asamblea Nacional Venezolana tiene conocimiento de que recibió pagos de hasta siete millones de euros de dinero público entre 2003 y 2011, directo a su dirigente y actual candidato presidencial, Pablo Iglesias.
Por cierto, ese Iglesias plantea en su programa de gobierno “la expropiación directa de viviendas”, consistente en “dar una patada en la puerta y quedarse con la casa cuyos dueños no la ocupen durante un año”.
Y puede ganar las elecciones:
Una fotografía de AMLO en España… este domingo.
Este artículo fue publicado en La Razón el 24 de junio de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.
