jueves 29 febrero 2024

Inversión extranjera: ¿festejo prematuro?

por Gerardo Flores Ramírez

El fin de semana, el presidente López Obrador nos hizo una nueva entrega sobre sus reflexiones en materia de política económica. En este nuevo documento, básicamente reitera conceptos que ya le hemos escuchado, sin embargo, desde mi punto de vista, lo que sobresale después de haber leído este documento y el anterior es una firme convicción de que a México no le está afectando tan fuerte la dramática desaceleración de la economía en el plano global. Se distingue una especie de miopía que asigna a los datos correspondientes a diversas variables del primer trimestre de este año un valor indicativo optimista, respecto de lo que viene para los siguientes trimestres. Ya lo hizo hace cerca de dos semanas con el dato de la tasa de crecimiento interanual del PIB. En este nuevo documento destaca que la inversión extranjera directa creció 1.7% frente al valor preliminar que se reportó hace un año para el primer trimestre, que conforme a la práctica, ya fue revisado, de los 10,162 millones de dólares que se reportaron en mayo del 2019, a 14,019 millones de dólares.

Así que midiendo dato preliminar contra dato preliminar, todo indica que sí creció la inversión extranjera directa. Ahora bien, al comparar el dato preliminar de este año, contra el dato revisado del mismo período del año pasado, encontramos que hay una caída de 26.3 por ciento. Habrá que esperar varios meses para conocer cuál fue el dato definitivo del primer trimestre y poder hacer una valoración más precisa sobre el comportamiento de hace un año. En este contexto, vale la pena destacar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó a principios de este mes un reporte en el que aborda las expectativas para el comportamiento de los flujos de inversión extranjera directa para este 2020, con especial atención a los posibles efectos de la pandemia del Covid-19 sobre esta variable. La OCDE estima que bajo el escenario más optimista, los flujos de inversión extranjera directa se reducirán en 30% en comparación con los flujos observados en el 2019.

Así que valdría la pena que alguien en el gabinete le advierta al presidente que los datos del primer trimestre hay que manejarlos con mucha prudencia. Para empezar, tendrían que hacerle ver que en la crisis del 2008-2009, referida como la Gran Recesión, México resintió de manera significativa una caída en los flujos de inversión extranjera directa, de 9.1% en el 2008 frente a lo registrado en el 2007; y de 39.5% en el 2009 frente al 2008. En el 2020, seguramente observaremos un comportamiento similar. Lo anterior, porque para nadie es un secreto que las utilidades de las empresas se verán mermadas de manera significativa, y en el caso de México, la reinversión de utilidades de las empresas globales representó en el 2019 el 53% de la inversión extranjera directa, así que una caída importante en ese rubro, se resentirá de inmediato. En el rubro de nuevas inversiones, la OCDE reporta que para el período enero-febrero ya se observa a nivel mundial una reducción importante en comparación con el 2019 y años anteriores. No hay indicios que nos hagan pensar que México sería ajeno a ese comportamiento. Nuevamente, parecería que el presidente se está abstrayendo de los escenarios más probables para el resto del año y que festeja de manera prematura.


Este artículo fue publicado en El Economista el 19 de mayo de 2020, agradecemos a Gerardo Flores Ramírez su autorización para publicarlo en nuestra página.

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