lunes 04 marzo 2024

La “nueva historia” de Narendra Modi

por Pedro Arturo Aguirre

A los populistas autoritarios actuales les encanta rescribir la historia para convertirla en un instrumento útil a su agenda política. En China, el régimen de Xi prohíbe cualquier tipo de interpretación crítica del pasado susceptible a caer en la categoría de lo que el denomina “nihilismo histórico”. En Rusia, Putin persigue a las instituciones y ONG’s dedicadas a averiguar sobre las turbulencias del pasado soviético e impulsa una reforma educativa diseñada a moldear leales nacionalistas. Falsificaciones y revisionismos parecidos los vemos en las “adecuaciones” aplicadas a los libros de texto con el propósito de adoctrinar a los niños con el credo de los populistas en países que van desde Venezuela hasta Hungría sin olvidar -desde luego- a México y al inefable Marx Arriaga. También es el caso de la India, donde se ha impuesto un plan de estudios dedicado a reflejar una visión estridente de nativismo (conocida como Hindutva) a la que se adhieren el gobernante Partido Bharatiya Janata (BJP) y su líder, Narendra Modi, el cada vez más autoritario primer ministro del país. 

Los nuevos libros de texto en la India se refieren a una tierra puramente hindú, pese a que es imposible entender la historia de esta gran nación sin apreciar el inmenso papel de los emperadores mogoles, los cuales introdujeron el islam al país. Gobernaron a menudo ilustremente, y a veces con excesiva intolerancia, entre los siglos XVI y XVIII. El patrimonio construido por estás dinastías es inmortal. Piénsese, por ejemplo, en el Taj Mahal, en la tumba de Humayun en Delhi o en la ciudad rosada de Jaipur. Sin embargo, en los nuevos libros de texto los capítulos sobre los mogoles se han acortado o eliminado. Entre otras muchas mentiras y tergiversaciones también se encuentra una infame reinterpretación del asesinato de Gandhi, la cual describe al magnicida, Nathuram Godse, casi como un “mártir nacionalista”. Estas reformas, entre muchas otras, fueron diseñadas por un comité de “expertos” en el cual no participaron ni musulmanes, ni cristianos ni mujeres. Algunos de sus integrantes eran declarados fanáticos hinduistas, al grado que alguno de ellos aseguró la verosimilitud histórica de las antiguas escrituras del hinduismo y otro afirma que los hindúes han existido durante millones de años, siendo incluso anteriores al resto de la especie humana.

Pero la reinterpretación histórica de Modi no se queda en los libros de texto. La arquitectura ejerce una profunda fascinación en los líderes megalómanos empeñados en su afán de dejar imperecedera huella en el planeta con monumentos, mausoleos, torres titánicas, estadios, aeropuertos, trenes, parlamentos, palacios e incluso ciudades enteras.  Hace unos días se inauguró un fastuoso edificio como nueva sede del Parlamento. El primer ministro encabezó la ceremonia vestido con atuendos tradicionales y participando en varios rituales de oración y otros actos cargados de simbolismo religioso hindú, lo cual ha sido criticado por desacatar al espíritu laico consagrado en la Constitución. Prácticamente todos los parlamentarios de los partidos de oposición boicotearon la ceremonia no solo por esta traición a la institución secular, sino porque se violó la ley al marginar del evento al presidente del país, quien, precisamente, está dedicado casi en exclusiva a realizar funciones ceremoniales. Pero ¡por favor! Modi (tan popular él) es de esos gobernantes que no se detienen ante nimios detalles como eso de acatar la ley. 

Los críticos del nuevo edificio también dicen que es un reemplazo innecesario de la sede existente, construida en los años veinte por los británicos. Además, denuncian corrupción en su construcción y la poco transparente obtención de permisos. Tampoco les gusta la mala calidad del diseño (los chabacanos interiores se ven parecidos a los de un hotel de tres estrellas) así como el hecho de que se eliminaron más de 300 árboles para dar paso a la mole. Por su parte, el gobierno define al diseño como “representante de la cultura india”, pero con ello se refiere exclusivamente al hinduismo. La Cámara de Diputados y el Senado tienen la forma de pavo real y loto, respectivamente. Estos emblemas se consideran auspiciosos y sagrados en el hinduismo. El loto aparece en la propia insignia del BJP. Un cetro dorado que el primer ministro instaló al centro de una de las cámaras está asociado con las ideas hindúes de buen gobierno.

Modi, al estilo de los líderes autoritarios populistas de todo el mundo, se presenta como un disruptor del viejo orden. Por eso expone al nuevo edificio como una declaración definitiva de libertad ante el legado colonial. Y no solo eso, el Parlamento es la pieza central del Proyecto Central Vista, un ambicioso plan para construir un flamante centro administrativo. Se prevén filas de flamantes edificios gubernamentales y una suntuosa casa para el primer ministro que costará unos 47 millones de libras esterlinas. Ya ha sido erigida una estatua de granito negro de Subhas Chandra Bose, líder ultranacionalista quien fue aliado del Japón imperial durante la Segunda Guerra Mundial. La falta de transparencia es denominador común en todas estas construcciones. Todo el proyecto fue otorgado al arquitecto Bimal Patel, paisano y cercano amigo del premier, quien ya ha recibido algunos de los proyectos gubernamentales de más alto perfil en los últimos años.

Entre tanto, Modi utiliza despiadadamente los instrumentos del poder estatal para socavar el funcionamiento de las instituciones democráticas. Ha domesticado a los medios de comunicación (India ocupa actualmente el puesto 142 en la clasificación mundial de la libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras), persigue con las autoridades fiscales a sus oponentes políticos y ha encarcelado a docenas de activistas de derechos humanos. Ha buscado, con cierto éxito, poner bajo su control instituciones previamente independientes como el ejército, el banco central, la comisión electoral y el Poder Judicial. Hace unos meses Rahul Gandhi, líder de la principal fuerza de oposición (el histórico Partido del Congreso) ha sido privado de la condición de parlamentario por una reciente sentencia judicial dictada a raíz de una crítica banal hecha hace años al sacrosanto primer ministro. Y aunque los auspicios económicos para la India de cara al futuro parecen promisorios, actualmente la pobreza y la desigualdad han aumentado de manera alarmante, con el país ocupando el puesto 101 de 107 países en el Índice Mundial del Hambre y el 140 de 156 en términos de brecha de género.

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