“La perversa influencia del dinero sucio ha infectado las estructuras del Estado de derecho y ha vuelto deshonestos a los funcionarios”, dijo el entonces presidente Vicente Fox, luego de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo” del penal de Puente Grande, Jalisco, el 20 de enero de 2001. Cuatro días después, tras anunciar el plan de su gobierno para combatir el narcotráfico, señaló: ”Debo aceptar que nos metieron un par de goles, ¡Pero esto apenas empieza!”.

Por su parte, quien fuera secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, aseveró: “No permitirá que triunfe el crimen organizado, por lo tanto, se actuará en coordinación de todos los cuerpos de seguridad: la Procuraduría, la Secretaría de Seguridad Pública, la Defensa Nacional y todos los aparatos de inteligencia”.
“Ya no hay presidente del PRI, para que le echen la culpa”, dijo la entonces presidenta nacional del tricolor, Dulce María Sauri, acerca de la fuga del narcotraficante. En tanto, el diputado priista, Omar Fayad Meneses, aseguró: “En los tiempos de administraciones priístas”, recordó, “esto le hubiera costado la cabeza a todo el mundo, a todos los niveles, desde el Secretario de Estado hasta el último del penal”.
Trece años después con motivo de la recaptura de Guzmán Loera, el 22 de febrero de 2014, el presidente Enrique Peña Nieto escribió en su cuenta de Twitter: “El gobierno de la República trabaja para garantizar la seguridad y el estado de derecho en el territorio y lograr un México en paz”. Cuatro días después, en entrevista con el periodista León Krauze, aseguró: “Sería algo verdaderamente más que lamentable, es imperdonable que ahora el Estado y el gobierno no tomen las debidas providencias para asegurar que lo ocurrido hace algunos años, se pudiera repetir”
El PAN, por conducto de su coordinador parlamentario en la Cámara de Diputados, señaló que la captura “Fue una buena noticia para México, pues representa un importante logro en la dirección correcta de la lucha que el gobierno mexicano realiza contra el narcotráfico”.
Un año y cuatro meses después, luego de la fuga de Joaquín Guzmán Loera del Penal del Altiplano, el pasado 12 de juilo, el presidente Enrique Peña Nieto, calificó como “indignante la fuga del líder del Cártel de Sinaloa y aseguró que dio instrucciones, entre ellas reforzar la seguridad de los penales, para que las dependencias correspondientes realicen la reaprehensión de “El Chapo”.
Por su parte, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sostuvo el lunes 13 de julio, que la fuga de Joaquín Guzmán Loera se debió a la complicidad de éste con funcionarios dentro del penal.
El PAN, en un comunicado firmado por su presidente nacional, Gustavo Madero, señaló que los gobiernos del PRI “tienden a ignorar el imperio de la justicia para todos y actúan con interés y eficacia selectivos, por lo que se debe reconsiderar incluso que la Secretaría de Seguridad Pública permanezca bajo el control político de Gobernación”. Solicitó al gobierno de Enrique Peña Nieto que asuma un compromiso contra la impunidad y la corrupción, tras la fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.
El PRI, contrario a lo que afirmara el diputado Fayad en 2001, el dirigente nacional, César Camacho Quiroz, dijo en entrevista para Radio Fórmula este 13 de julio, que aunque la fuga de el Chapo es un hecho grave, no es un factor determinante para que el presidente decida realizar cambios en su gabinete de seguridad, pues la función de los secretarios de estado obedece a otras dinámicas.
