El 10 de enero tuve el placer de haber sido invitado a un sui géneris ejercicio de comunicación política.
Tras más de veinte años de militancia en la vida política y social de mi país y diecisiete años de participación político electoral no ubicaba muchas formas de hacer campaña que pudieran sorprenderme. Por fortuna existen y son altamente gratificantes.
Abstracta Lab, “una empresa dedicada al desarrollo de ideas creativas y soluciones de mercadotecnia” según se autodefinen en su sitio web retó a Salomón Chertorivski a participar en un desayuno con cincuenta líderes mexicanos, de diferentes rubros, empresarios, deportistas, periodistas, ciudadanos e intelectuales, entre otros. Durante dicho desayuno se realizaría un ejercicio de intercambio de ideas y diálogo bajo un formato “Town Hall” con el precandidato al gobierno de la Ciudad de México.
Figuras muy disímbolas como Héctor Aguilar Camín, José Woldemberg, Alejandro Poiré, Guadalupe Acosta Naranjo, Carlos Cruz, Héctor de Mauleón, Juan Pardinas, Ana Laura Magaloni, Eduardo Vega, Isaías Villa, David Kershenovich, Rafael Pérez Gay, Mauricio Merino, Mayte Azueta, Enrique Provencio y otros más asistimos al llamado, no de un acto de campaña donde expresarían apoyo a un candidato, sino de un diálogo abierto en donde tendrían la libertad de cuestionar sobre cuáles serían las propuestas que implementaría en caso de ganar el gobierno de la Ciudad, el desempeño del gobierno del que ha sido parte o los que consideraban los principales males que aquejan a los habitantes de la capital del país.
Recuerdo el único ejercicio “similar” si se puede catalogar como tal, el informe de gobierno que presentó Peña Nieto en 2016. Sin embargo, en aquella ocasión fue evidente que las preguntas fueron cómodas, previamente acordadas e incluso trascendió con posterioridad que los que preguntaban eran militantes juveniles priístas con cercanía al aparato de poder del partido gobernante. Ello generó un esquema acartonado y poco creíble donde lo único claro fue que se quiso plantear un escenario a modo para el Presidente.
Contrario a aquel ejercicio, en esta ocasión en Casa Lamm no acudieron jóvenes desconocidos a quienes después pudieran rastrearse vínculos con el precandidato, sino figuras destacadas de muy diversos ámbitos con un prestigio a cuidar que no expondrían prestándose a una simulación.
Así fueron fluyendo las preguntas, muy diversas entre sí y ninguna de ellas cómodas y a todas y cada una fue respondiendo Salomón con soltura, sin guiones establecidos y demostrando un manejo de las problemáticas que aquejan a la Ciudad de México, así como de las propuestas que tiene para enfrentarlas. El que las respuestas sean o no las adecuadas es un tema de interpretación individual de quienes estuvieron allí o quienes puedan conocer con posterioridad los contenidos de todas y cada una de ellas, pero se agradece en sí mismo el ejercicio, correspondiente a una comunicación política de nuevo tipo que a su vez genera la construcción de ciudadanía.
En esta sociedad donde los políticos nos han acostumbrado a monólogos huecos, ya sea en mítines donde quien acude lleva la única finalidad de aplaudir al expositor, o en spots que bombardean sin comunicar y donde las formas han rebasado al fondo llenándonos de campañas de imagen que poco o nada dicen en la parte propositiva y programática estos ejercicios son oro molido. Permiten ver el conocimiento y propuestas de aquellos que pretenden gobernarnos. Nos permiten interactuar, nos convierten en sujetos y eso crea ciudadanía.
Podemos imaginar si los resultados hubieran sido los mismos en campañas presidenciales donde candidatos como Fox, Calderón, Peña Nieto, en el pasado, hubieran sido sometidos de manera sistemática a este tipo de ejercicios que los sacaran de manera clara de sus respectivas zonas de confort, de escenarios controlados y de la ventaja del guion, el telepromter y las tarjetas pasadas por asesores diversos. ¿Habrían triunfado electoralmente?
¿Resultaría o no interesante para la ciudadanía someter a este tipo de espacios de comunicación, en donde no se pueden pactar con anticipación las preguntas ni evadir temas espinosos para candidatos como Andrés Manuel, Meade o Anaya?
Resultaría invaluable que paneles de expertos no simpatizantes pudieran inquirirlos sobre los principales temas de la agenda nacional, la economía, la inversión, el empleo, la seguridad pública, política de drogas, militarización, libertad de expresión, transparencia, combate a la corrupción, gasto en medios de comunicación, proyecto educativo, visión sobre salud, propuesta laboral, ecología, energías sustentables, gasto público, fiscalización y recaudación, matrimonios igualitarios, interrupción legal del embarazo y todo lo que en este momento el lector pueda imaginar y que generalmente los candidatos no abordan en sus propios espacios y pactan con entrevistadores hasta dónde están dispuestos a abordarlos en espacios ajenos.
¿Cuánto podríamos ahorrar en recursos económicos y a la vez ganar en democracia y ciudadanía sí en lugar de millones de spots que nada dicen, millones de volantes, carteles, lonas y espectaculares, plagados de lugares comunes y aspectos meramente visuales, tuviéramos como sociedad decenas de intercambios como éste transmitidos en los medios y a disposición en internet para que se pueda conocer la esencia de los candidatos y sus proyectos?
En la Ciudad me encantaría ver en ejercicios similares a Armando Ahued, Alejandra Barrales, Claudia Sheinbaum y Mikel Arriola. Me encantaría aún más poder ser parte de los mismos, poder hacer preguntas incómodas para conocer con claridad lo que podemos esperar de cada uno de ellos. ¿Quiénes se atreverían?, ¿Cómo saldrían evaluados?
Creo que el 10 de enero tuve el privilegio de acudir al inicio de lo que deberá ser la comunicación política del siglo XXI, con una sociedad más informada y demandante de convertirse en sujeto y actor de su propia realidad.
De allí para adelante lo que nos queda es sumar al formato ideas, innovar, construir espacios similares con paneles de expertos por grupos temáticos, llevar a los candidatos a las Universidades a dialogar de frente con los jóvenes, realizar este tipo de ejercicios también a través de las redes sociales que permitan ampliar la convocatoria y la participación, en fin, la imaginación y el cielo son el límite.
Como sociedad debemos exigir a todos aquellos que detenten una candidatura que estén dispuestos a correr el riesgo.
De manera atinada, Abstracta Lab, titulo el ejercicio “Salomón a prueba”, examen sorpresa con muchísimos sinodales. En mi opinión, Chertorivski pasó la prueba con mención honorífica pero, sobre todo, quedé (y creo que así todos los asistentes) con hambre de más pruebas similares, lo cual se agradece y se exigirá a él y a todos los contendientes.
Veamos quienes más tienen los arrestos para someterse a prueba y cuál es la calificación que alcanzan.

