Otra vez, Andrés Manuel López Obrador estalla contra el periódico Reforma y tuitea: “Hoy como ayer, el Reforma en vez de investigar nos calumnia. ¿Es consigna o de plano es incompatible la objetividad con el conservadurismo?”
Revisé el diario para encontrar la razón de la ira del presidente de Morena y lo único que pudo haber sido fue la columna Templo Mayor, que dice lo siguiente:
“¿Cuáles son los secretos mejor guardados del mundo? El algoritmo de Google, la fórmula de la Coca Cola, la receta de KFC… y cómo diablos está haciendo Morena su encuesta en la CDMX.
A decir de varios morenistas, el ejercicio estadístico para decidir quién será su candidato a la Jefatura de Gobierno ya se está aplicando, pero la Comisión Nacional de Elecciones nunca reveló quiénes y cuántos participan, qué empresa encuestadora lo está realizando, ni cuál es su metodología.
Por lo pronto, el senador Mario Delgado asegura que sí aparece su nombre junto con los de Martí Batres, Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum. Lo que no queda claro es si a la mera hora agregaron a un quinto en discordia pues, estatutariamente, era una posibilidad.
Ni qué decir que todo lo anterior levanta una ola de sospechosismo. Porque, aunque el “dedito” que todo lo decide en Morena no señale directamente al vencedor, bien podría mover las cuentas del ábaco para darle el triunfo a su favorito”.
Como ven, en ninguna parte se menciona su nombre, pero López Obrador de inmediato se puso el saco del “dedito que todo lo decide en Morena”. Y eso no es precisamente una calumnia; como líder máximo de ese partido, si no decide todo, sí influye mucho en todas las decisiones que se toman, lo cual no es ni bueno ni malo simplemente usos y costumbres de la política.
Ahora bien, que se desconocen muchos detalles de la encuesta también es cierto. Lo que Morena debió hacer es convocar a la prensa, sacar un boletín o por lo menos, publicar la información respectiva en su página web o en las redes sociales donde se dijera nombre de la encuestadora, tamaño de la muestra y metodología. Pero nada de esto sucedió, y claro, las columnas de trascendidos como Templo Mayor hacen lo suyo, lo cual tampoco es para cortarse las venas.
Si en el comité de Morena en la CDMX faltó mayor transparencia y difusión de su método de selección, no es culpa de Reforma, como tampoco lo es la susceptibilidad de López Obrador que una vez más tiene una sobrerreacción a una publicación periodística. Ya sólo le faltó poner: “Fake News”, como ya saben quién.

