Estamos entrando en la última etapa de los reacomodos. Sólo quienes andan cambiando de partidos o de causa sabrán el por qué de ello. En la mayor parte de los casos no parece que prevalezca en sus decisiones una suerte de convencimiento ideológico o político; están, simple y sencillamente, en el reacomodo.
Quien todavía esté pensando en cambiar de bando debe considerar que, debido al tiempo que falta para la elección, ya se les aplica el “ahora o nunca”. Si de por sí aparece la idea en el imaginario colectivo del oportunismo y de tratar de no dejar de salir en la foto, deberán saber o intuir que entre más tarden, más obvios se van a ver.
Pudiera darse el caso de que algunos tengan la certeza o que quieran creer que ya no caben en donde han estado a lo largo de muchos años. Puede ser que traten de buscar nuevos rumbos, al tiempo que de por medio también esté la posibilidad de que muchos de ellos materialmente hayan sido hechos a un lado.
Plantear de la noche a la mañana que se toma la decisión de cambiar porque en otros partidos o en otro personaje encuentran una especie de nueva “verdad”, resulta poco creíble. Sobre todo cuando se la han pasado impugnando a algunos personajes, en particular a López Obrador, con quien ahora se sientan a la mesa o le levanta la mano en los templetes.
Los últimos reacomodos deberán establecer los escenarios finales. No se ve que el que se unan nuevos personajes a partidos vaya a cambiar lo que está a la vista; quizá todo termine por ser simbólico.
Algunos intelectuales, académicos, artistas, gente de la cultura, deportistas e incluso políticos no han hecho algún tipo de pronunciamiento por algún candidato, pero es sólo cuestión de tiempo para que lo hagan.
Lo que no creemos, insistimos, es que ello vaya a cambiar la dinámica de la cosas. No se ve que los escenarios y las encuestas vayan a transformarse; lo que sí pudiera pasar es que alguno de los candidatos cometiera un grave error y lo golpearan, pero como se ven las cosas, da la impresión de que ni así.
¿De qué van a servir los últimos reacomodos? Ya para muy poco. Les van a servir a quienes están buscando, en esta etapa del proceso electoral, acomodarse y no perderse de lo que suponen es el futuro.
En el pragmatismo en que estamos metidos todavía pueden presentarse algunos cambios de camiseta. Son los que se quieren acomodar para no quedarse fuera del presupuesto, para salir en la foto o para hacerse, de la noche a la mañana, políticamente correctos.
Tarde que temprano, suponemos, deberá redituarles algún tipo de beneficio mantenerse en sus partidos a los militantes, quienes entienden que se les puede venir la noche más oscura.
RESQUICIOS.
Así nos lo dijeron ayer.
José Reveles, especialistas en seguridad.
El exfiscal de Jalisco asegura que en el atentado en su contra reconoció a uno de sus agresores; seguramente el acto fue perpetrado por el CJNG. Todo indica que el exfiscal y el actual fiscal están en la mira; pudiera ser que tenga que ver con elementos como “acuerdos no cumplidos”.
La violencia se atribuye a una lucha entre los cárteles de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación.
Podríamos estar ante una repetición de la violencia que vivió Guadalajara en mayo de 2015; en aquella ocasión se usaron estrategias casi guerrilleras. El lunes trataron de hacer algo similar, pero las autoridades lograron controlar cualquier reacción, a pesar de la quema de algunos vehículos.
El gobernador de Jalisco reconoció que va a haber más violencia en el estado, porque se están peleando la plaza, lo cual, en algún sentido, es una especie de derrota ante lo que viene. La violencia puede desbordarse.
Los cárteles se dejan ver poderosos en pleno proceso electoral. Falta inteligencia y sobra corrupción.
Este artículo fue publicado en La Razón el 23 de mayo de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.
