Morena en su laberinto

El Presidente tendrá que decidir si empieza a cargar a Morena. El partido se ve confundido y confrontado y por más que diga que no se quiere meter, a lo mejor en una de ésas no hay de otra.

Morena está pagando la forma en que se creó. Uno de sus problemas está en que en su creación no dejó claras las reglas en medio de su urgencia y afán de sumar.

Ante lo que se perfilaba como el triunfo de López Obrador, el objetivo se centró en buscar el Legislativo y centrar la atención de las elecciones en los estados.

El candidato se percató que ganando sin tener el Congreso poco o nada podría hacer. En el 2006 éste pudo haber sido uno de sus grandes problemas, ya que su eventual victoria muy probablemente hubiera tenido que enfrentar escenarios complicados al no alcanzar mayoría en el Congreso. No vemos cómo bajo esas circunstancias López Obrador hubiera podido llevar a cabo muchas de sus propuestas que hoy con la mayoría está instrumentando.

Recordemos que hacia el final de su campaña redireccionó sus objetivos. Entendió que su triunfo estaba cerca y que era muy difícil que se presentara algún escenario como en 1988 o 2006; hubiera sido brutal para el país.

Para el candidato era necesario el Congreso sin importar el cómo y con quién. Se permitió la entrada a Morena de voces, que si bien sumarían votos, se sabía de antemano que poco o nada tenían que ver con un partido urgido de sufragios.

Morena está en medio de muchos problemas porque por más que un buen número de sus integrantes tenga experiencia partidaria esto no resuelve diferencias ideológicas profundas, las cuales hasta ahora no han sabido cómo enfrentar y sobre todo canalizar.

El debate sobre la separación Iglesia-Estado es mucho más relevante que la singular propuesta de una legisladora. Pudiera ser que además de sus creencias religiosas, más que como militante de un partido, tengan que ver con el entorno que se está viviendo.

El Presidente en este debate ha jugado un papel mucho más relevante del que hasta ahora quizá él mismo se atribuye. Sus continuas referencias y ejemplos religiosos han sido ocasión para que varios legisladores echen a andar su visión personal más que una mirada de Estado.

Ha resultado paradójico que la propuesta de la legisladora de Morena sobre el tema no haya sido debatida a detalle, en tanto que la oposición al aborto de una legisladora, externa al partido, haya causado enorme revuelo a grado tal que una comisión draconiana le quiere juzgar y hasta quitar de manera inopinada su curul.

Morena sigue teniendo de su lado el evidente caos en que está la oposición. Su gran divisa sigue siendo el Presidente a quien sigue viendo como el gran tótem sin importar lo que diga o haga.

Sin embargo, el mandatario ya les ha enviado mensajes críticos llegando a insinuar que si no resuelven los problemas podría aplicar el “ahí se ven”. El verdadero reto para el partido va a estar en las elecciones del año que viene. Es un enigma lo que pueda pasar porque, a pesar de la alta popularidad del Presidente en algunas comunidades, la imagen de Morena está, no casualmente, cuestionada.

El partido va a enfrentar además un proceso muy complicado el próximo año porque deberá decidir quiénes serán sus candidatos a los muchos cargos que estarán en juego, destacándose particularmente la total renovación de la Cámara de Diputados; no parece que pueda seguir vigente el singular método de selección de la tómbola.

Las diferencias pueden fortalecer; sin embargo, en un partido que se asume de izquierda y que tiene como referente a Benito Juárez, algunos de sus asuntos en verdad son difíciles de entender.

RESQUICIOS.

A 30 años de la invasión a Panamá se dieron a conocer las llamadas que hizo George Bush, presidente de EU, a sus colegas latinoamericanos. Carlos Salinas le dijo que la intervención iba contra los principios de México pero aplicarían la Doctrina Estrada, la cual no hace diferencia quien está en el poder. Reconocemos a todos. (sic).


Este artículo fue publicado en La Razón el 19 de diciembre de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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