lunes 26 febrero 2024

Mujeres y ciudad; ¡que nadie se quede afuera!

por Mariana Moguel Robles

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2030 el 60% de la población vivirá en ciudades, lo que significa un gran reto para las naciones, especialmente en cuanto a derechos y servicios.

En la conferencia de las Naciones Unidas sobre vivienda y el desarrollo urbano sostenible (hábitat III) se presentó la nueva agenda urbana. En este documento se subrayan los vínculos entre una urbanización sostenible y la creación de empleos las oportunidades en la mejora de la calidad de vida, para lograr ciudades inclusivas para todos con gran relevancia para mujeres y niñas que, según el informe, son las más vulnerables a las desigualdades.

En la ONU se examinó tanto la evolución de ONU-Hábitat como el contexto más amplio del sistema de las Naciones Unidas. Se hicieron amplias consultas con los Estados Miembros y las distintas partes interesadas a fin de proporcionar recomendaciones para mejorar la eficacia, la rendición de cuentas y la supervisión de la Agencia para apoyar a la Nueva Agenda Urbana y  la Agenda 2030, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La primera prioridad es salvar, estabilizar y fortalecer de manera rápida a ONU-Hábitat para que tenga un nuevo rol en la Agenda 2030 y la Nueva Agenda Urbana.

ONU-Hábitat se ha constituido como la agencia de las Naciones que promociona la importancia del desarrollo urbano sostenible y de la agenda local dentro y fuera de las Naciones Unidas y así ampliar y perfeccionar su labor normativa, a fin de ayudar y apoyar a los Estados Miembros, los organismos de las Naciones Unidas y otras partes interesadas a integrar la NAU y los componentes urbanos de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible proporcionando orientación y herramientas para fortalecer el desarrollo urbano.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la NAU son entonces la hoja de ruta de ONU Hábitat y la base de la función normativa de ONU-Hábitat es mantener un enfoque para “no dejar a nadie atrás”, un enfoque ampliamente sustentado por los marcos de derechos humanos aprobados por el sistema de las Naciones Unidas. Esto implica promoción y supervisión con los Estados Miembro para asegurar que su trabajo en temas de desarrollo urbano refleje este enfoque, así como una orientación sobre los mejores medios para alcanzar este objetivo. Dos áreas prioritarias a este respecto: atención a la equidad, vulnerabilidad y exclusión en el desarrollo urbano; y un enfoque en la planificación urbana, la legislación, las normas y los protocolos que mejor apoyen las prioridades de desarrollo, junto con la sostenibilidad ambiental y la solidez económica.

Para definir “lo urbano”, el Panel de Alto Nivel de las Naciones Unidas para el Desarrollo Urbano pide un cambio conceptual hacia un enfoque más territorial, centrado en las regiones metropolitanas, incluidas las ciudades, pueblos, áreas periféricas y aldeas, y evitando la simplificación excesiva de la dicotomía rural-urbana.

En su función de generador de información, ONU-Hábitat presta especial atención a las lagunas que existen en la recopilación y análisis de datos de los grupos excluidos, entre ellos, las mujeres. 

Es importante mencionar que fue México quien llevó esta bandera de la equidad de género en todas las reuniones preparatorias que confluyeron en Quito Ecuador en el otoño del 2016.

La Nueva Agenda Urbana incluye que mejorar la configuración espacial de las ciudades y los asentamientos humanos favorece la inclusión de género y reconoce el aspecto crucial de los derechos de las mujeres en la agenda de desarrollo urbano.

Las interconexiones estructurales entre la igualdad de género y el desarrollo urbano están muy presentes en la agenda 2030. La visión del segundo ODS, que insta a lograr ciudades y asentamientos urbanos que sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles, está estrechamente vinculada con el ODS sobre la igualdad de género y no puede alcanzarse sin considerar la vivienda el transporte los espacios públicos y los servicios públicos asequibles para las mujeres y las niñas.

En todas las reuniones preparativas se defendió firmemente el protagonismo a los derechos de las mujeres fue clave que se entendiera la oportunidad de modificar ciudades sensibles a género, y que presten su apoyo al desarrollo sostenible seguro e inclusivo para las mujeres y las niñas.

A manera de ejemplo subrayó en conjunto de señalamientos contenidos en la NAU con perspectiva e Igualdad de género:

* Poner fin a la violencia contra las mujeres: crear ciudades seguras y espacios públicos seguros.

* Empoderamiento económico: se trata de fortalecer la economía atendiendo la capacidad y potencialidad de las mujeres para crear y conseguir empleos.

* Participación política y liderazgo: se señaló e incluyó la necesidad de que las mujeres participen equitativamente en la toma de decisiones y que las políticas y los esfuerzos para el desarrollo incluyan una perspectiva de género.

Finalmente, la Nueva Agenda Urbana, se compromete a incluir a las mujeres en el desarrollo sostenible, garantizando que la infraestructura física y social de las ciudades sea sensible a las necesidades, los derechos y la seguridad de las mujeres y las niñas urbanas.

La semilla que México sembró en Quito Ecuador fructificó en una importante declaración sobre las mujeres y el desarrollo urbano. Prácticamente todos los países de América latina y organizaciones de la sociedad civil se pronunciaron en este sentido durante la cumbre Hábitat de América Latina y el Caribe celebrada en agosto de este año en Guadalajara, Jalisco, pero eso será producto de otra entrega

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