Ricardo Anaya y su gran guerra contra… él mismo

El dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, está tocado de hundimiento en su línea de flotación política, después de la difusión de que él y su familia acumularon inmuebles por 308 millones de pesos, durante el tiempo que se ha dedicado a la política.

Escorado, tanto dentro de su partido como afuera, la reacción de Anaya fue declararse este fin de semana en “franco estado de guerra contra el gobierno federal y el PRI”, a los que acusa de ventilar la información sobre sus dineros, en venganza por negarse a negociar la designación del Fiscal General.

Sin embargo, Anaya tiene sólo de dos sopas en este trance: comete una tontería o cree que los demás son tontos. Porque el propio Anaya es uno de los artífices de la designación del Fiscal General, desde los días del Pacto por México, en que Anaya comía de la mano del PRI.

En diciembre de 2014, Anaya era diputado federal y presidente interino del PAN cuando la Cámara de Diputados votó la minuta del “pase automático” de Procurador a Fiscal, con el voto a favor de 96 panistas. Entonces, es a su memoria a lo primero que debe declarar Anaya un “franco estado de guerra”.

Asegura también que ha sido amenazado por negar ahora lo que aprobó en 2014 el partido que desde entonces él ya dirigía. Pero también tiene sólo de dos sopas en este trance: comete una tontería o cree que los demás son tontos. Sí, porque aún no revela quién lo amenazó. ¡Y debe decirlo! En realidad, la única amenaza que parece tener Anaya es la de sí mismo: enredado en su situación de ser juez y parte dentro del PAN, con su triple cachucha de dirigente nacional, aspirante a candidato presidencial y ¡conductor del proceso interno de selección del candidato presidencial! Los competidores panistas de Anaya son Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle, a quienes Anaya quitó hasta ahora la posibilidad de promocionarse con los spots pagados por el erario que corresponden al PAN, aunque Anaya los ha usado todos para él solito: 1.4 millones de apariciones en radio y TV.

Zavala y Moreno Valle se abren paso por la libre, dividiendo al PAN. Zavala lamenta que, a diferencia de su partido, el PRI tiene método y definición rumbo a 2018, porque su dirigente nacional “no es juez ni parte” del proceso, pues no busca la candidatura presidencial.

Zavala y Moreno Valle andan por su cuenta: ella con 20 eventos; él con 32. Pero la mejor definición del desbarajuste panista la ofreció a Proceso el senador Roberto Gil: “El PAN es un partido lleno de grillas y vacío de política”.

Ése es el PAN de Anaya.


Este artículo fue publicado en La Razón el 28 de agosto de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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