¿Se rebela Claudia Ortíz Rubio?

A Pascual Ortíz Rubio le decían el “Nopalito”, pues siendo el primer presidente puesto por Plutarco Elías Calles, no tenía fuerza alguna, y quedó pintado en la pared, ya que el que mandaba vivía enfrente.

Calles lo eligió precisamente por su debilidad para seguir ejerciendo el poder como Jefe Máximo (dado que no podía reelegirse).

Ortíz Rubio se cansó de ser un florero y renunció, siendo sustituido en 1932 por Abelardo Rodríguez, a quien no le interesaba ejercer el poder sino hacer negocios (como los hizo).

En 1934 el nuevo candidato fue Lázaro Cárdenas, que se había portado muy sumiso ante Calles para hacerlo creer que sería otro “Nopalito” y lo eligiera como su gallo.

De hecho así se refería la prensa al General; como otro “Nopalito”,, y las caricaturas lo pintaban babeando.

Pero resultó lo contrario; fue acumulando fuerza propia, y en dos años expulsó a Calles, quedando Cárdenas como el jefe real.

Con ello sentó un precedente para los nuevos presidentes que, en los primeros meses, se encargaban de hacer a un lado a su predecesor y obtenían el poder presidencial real, no sólo de nombre.

Con López Obrador, muchos pensamos desde que llegó al poder, que su candidata sería Claudia Sheinbaum, tanto por su coincidencia ideológica como por su comportamiento sumiso y adulador. Y así fue.

Pero varios creyeron que, por eso mismo, ella quedaría contenta con el papel de florero; la resurrección política de Ortíz Rubio, obedeciendo sin chistar al Jefe Máximo.

Otros en cambio, decíamos que poco a poco, según lo permitieran las circunstancias, trataría de deshacerse de la tutela de su jefe para obtener el poder presidencial en su persona, si bien había cierta duda de si podría hacerlo exitosamente. Pero no dudamos que haría el intento.

Y es que quien busca el poder toda su vida, cuando lo obtiene quiere ejercerlo, no cederlo a otros.

Basta con ver la reacción de Claudia cuando el Congreso decide algo distinto a lo que ella quiere. Y obviamente le enoja la imagen de ser la vicepresidenta nada más.

Todo indica que ese intento “neocardenista” ya inició, cuando el jefe militar del sureste se va contra Hernán Bermúdez, pegándole indirecta pero claramente a Adán Augusto, uno de los adversarios de Sheinbaum y fiel a Amlo.

Dada la evidente vinculación de Adán con Bermúdez, y dado que aplica lo que Amlo decía sobre que los gobernantes están enterados de lo que hace su gabinete, quedó sumamente enlodado.

En esas condiciones, se ve difícil que continúe desempeñando su cargo adecuadamente. Y Claudia puede proponerle que lo deje a cambio de impunidad, despejando poco a poco el terreno para poner a sus leales.

De ser así, Sheinbaum podría continuar bajo ese esquema con otros alfiles de Amlo pero sin confrontarse directamente con el caudillo, pues eso no le conviene.

Y desde luego, aparte de la conveniencia personal de Claudia, le ayuda mucho la presión de Trump sobre varios narco-morenistas, mientras no se trate de sus aliados o cercanos.

Así, el acoso de EEUU a Andy López Beltrán, que lo ha obligado a esconderse, podría permitirle a Sheinbaum recuperar el control del partido, y allanar el terreno para poner a su candidato presidencial en 2029.

Claudia podría así dejar de apellidarse políticamente Ortíz Rubio, si bien eso no significaría que cambiara la ruta bolivariana de Morena, ni que detenga el proceso de destrucción democrática.

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