¿Y si La Haya juzga a Felipe Calderón?

 Ahora que el PAN quiere una comisión internacional para investigar el caso Iguala, debe acceder a que Netzaí Sandoval (pupilo de Genaro Góngora, ex ministro de la Corte e integrante del Consejo de Morena) reactive la denuncia contra Felipe Calderón en La Haya por delitos de lesa humanidad.

Sandoval juntó 23 mil firmas y denunció a Calderón ante la Corte Penal Internacional, que aceptó el reclamo junto con otro presentado desde Venezuela contra Hugo Chávez por homicidios, desplazamientos forzados y eliminación de la propiedad.

Según la activista Lydia Cacho, la demanda en La Haya contra Calderón contiene “expedientes documentados que acreditan 470 casos de torturas, ejecuciones extrajudiciales y secuestros por parte de diversos cuerpos de seguridad del gobierno federal”.

El entonces fiscal general de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, admitió el recurso al afirmar que “debo abrir investigaciones no solamente cuando haya casos de crímenes bajo mi jurisdicción, sino cuando los Estados nacionales no hacen las investigaciones”.

Por supuesto que tal denuncia es un montaje que, en su momento, la izquierda usó en contra del Presidente que su jefe consideraba “espurio”, “gerentillo”, “pelele” y “mafioso”, pero que guardó en la congeladora cuando AMLO cambió de villano: a Calderón por el Presidente Peña.

Sin embargo, el PAN cree que una instancia internacional es la mejor oportunidad que tiene el actual gobierno para enfrentar lo que ese partido considera una profunda crisis de credibilidad, tras el asesinato de los 43 normalistas y la incineración de sus cuerpos hace un año.

En cambio, el aliado del PAN en las elecciones del 2016, el PRD, acepta la propuesta de crear una Fiscalía, con apoyo de la PGR, para investigar el caso Iguala, porque de acuerdo a las leyes mexicanas sólo órganos nacionales pueden fincar responsabilidades penales en México.

Como sea, el PAN es malo en la colaboración internacional. Cuando gobernó en el sexenio pasado, cooperó con organismos de seguridad estadounidenses que a través de Receptor Abierto y Rápido y furioso metieron aquí balas y rifles para el crimen organizado.

La DEA lavó millones de dólares para los cárteles, mediante agentes encubiertos que enviaron a Estados Unidos el dinero y lo depositaron en cuentas de traficantes, y había una Oficina Binacional de Inteligencia en avenida Reforma donde operaban agentes estadounidenses.

La CIA, la DEA y el Pentágono tenían en el norte del país una base militar, donde interrogaban a integrantes de la delincuencia organizada, intervinieron llamadas telefónicas, diseñaron operativos y capacitaron a cuatro mil 500 agentes mexicanos, según The New York Times.

Y aeronaves estadounidenses sobrevolaron nuestro espacio aéreo, y empresas privadas y hasta paraestatales contrataron mercenarios estadounidenses, según la BBC de Londres.

¿Comisión internacional? ¿El PAN?

Sí: cómo no.

 


 

Este artículo fue publicado en La Razón el 22 de Septiembre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

 

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