martes 05 marzo 2024

Tatiana busca distraernos

por Marco Levario Turcott

Son claras las limitaciones de Tatiana Clouthier, incluso para los seguidores del gobierno federal y su criatura, No sabe hablar ni escribir, mastica las palabras y es fundamentalmente neófita.

En 2017 y 2018, esas insuficiencias eran virtudes por obra y desgracia de un discurso populista que exalta las pasiones y privilegia la ignorancia. Eso le permitió abrirse paso dentro de nuestro intercambio público comprometiéndose, por ejemplo, a mostrar los pagos de las obligaciones fiscales de López Obrador, y difamar a periodistas e intelectuales como a Enrique Krauze. Nunca presentó aquellos documentos que hicieran transparentes los ingresos del ahora presidente y mucho menos ofreció pruebas de sus señalamientos. Esa facilidad sí ha tenido, difamar al amparo del poder.

En las últimas semanas, Tatiana Clouthier ha vuelto a cobrar protagonismo. Una vez más por exhibir su falta de preparación y su carácter de propagandista que la lleva a decir que “No sabe” si hay presencia del crimen organizado en Veracruz, Guerrero y Michoacán. Suscita la polémica por eso y también porque dice que ignora si hay “moches” para la campaña de Claudia Sheinbaum, recientemente, se lanzó contra Xóchitl Gálvez mediante una alocución pobre y deshilvanada pero efectiva para llamar la atención.

Esa es la función de Tatiana. Desviar la atención del foco de la crítica a la criatura del presidente. Uno de los aciertos recientes de la candidata de la coalición opositora es que, al fin como muchos dijimos aunque se enojaran sus seguidores, concentra los cuestionamientos en la candidata del oficialismo y ésta se ha visto obligada a responder tres veces ya. Por eso surge la Tía Tatis, como espantapájaros. Por eso es clave señalar sus grotescas pantomima, su ignorancia y su falta de chispa pero no concentrarse en ella sino en la desgracia que significa la criatura de López Obrador para el país.

Tatiana Clouthier es uno de esos personajes del teatro de revista que entran a las tablas cuando el personaje principal comienza a dar muestras de sus propias limitaciones. Y esa patiño está dispuesta a recibir jitomatazos, esa es su función. Hay que ignorarla en lo posible (en lo posible digo, porque a veces la risa es sana incluso). Claudia Sheinbaum es el objetivo para demostrar permanentemente que ella es una grotesca copia del tirano de Macuspana.

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