lunes 04 marzo 2024

Texcaltitlán, el hartazgo y la indignación

¿Por qué no actúa el gobierno de AMLO?

por Claudia Castello Rebollar

El viernes 8 de diciembre en la comunidad de Texcapilla, del municipio de Texcaltitlán en el Estado de México, sucedió lo inevitable; pobladores hartos de ser extorsionados por miembros del grupo criminal denominado “La familia michoacana”, tomaron la seguridad en sus manos y se decidieron a enfrentar a sus extorsionadores, el resultado, una masacre donde murieron 14 personas, 11 presuntos sicarios y tres pobladores.

Armados con rifles, hoces y machetes, los agricultores, a quiénes el grupo criminal exigía un peso por cada metro cuadrado de cultivo, se negaron a pagarlo a pesar de haber sido citados en los campos de futbol y ser amenazados con sicarios armados con armas largas. Los pobladores que se habían organizado previamente lograron repelerlos y después de la refriega, prendieron fuego a los autos en los habían llegado los delincuentes e incluso a los cuerpos inertes de algunos de ellos. Sin embargo, después de este aparente triunfo, la comunidad se convirtió en un pueblo fantasma ante el temor de represalias del grupo criminal.

Como de costumbre, no fue sino después de horas que el gobierno envió un grupo de elementos para patrullar la zona, elementos que después de permanecer dos o tres  semanas, se retirarán a otra zona del país, dejándolos a su suerte. En este caso fueron enviados 600 efectivos de seguridad pública, ejército y guardia nacional para tratar de evitar la venganza de La Familia Michoacana. Como va siendo costumbre en los gobiernos de Morena, la gobernadora recién electa, Delfina Gómez, visitó el poblado, por increíble que parezca, hasta ¡tres días después!, llegó el lunes 11 de diciembre acompañada de un comando armado espectacular, para realizar una reunión “para lograr la paz”, hacer promesas, tomarse la foto y retirarse inmediatamente.

Sin embargo, conforme se han ido esclareciendo los hechos, la información desnuda de manera cruenta la negligencia de las autoridades, pues resulta que entre los criminales que los agricultores hartos del abandono de las autoridades, privaron de la vida, se encontraba Rigoberto De la Sancha Santillán, llamado “El Payaso”, lugarteniente de la Familia Michoacana, quien en marzo de 2021, ya había realizado una emboscada a policías estatales dejando un saldo de tres policías muertos, en el municipio vecino de Coatepec Harinas, lo que muestra lo evidente, este “lugarteniente” dominaba esa zona sur del estado desde hace años.

Otro dato escandaloso que algunos medios de comunicación han dado a conocer, es que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), desde el 2022 sabía de la difícil situación en la zona. La SEDENA contaba con informes, organigrama y fotos de criminales y sus vehículos, y la pregunta natural es ¿por qué las autoridades no habían hecho nada? Duda que se agranda después de pensar que lo mismo sucede en los estados de la república donde ha ganado Morena. Los estados de Michoacán y Zacatecas son claros ejemplos de esto, más tardan en llegar los gobiernos “de la transformación”, que en incendiarse las entidades.

¿Por qué el gobierno federal no actúa en contra de estos grupos criminales que azotan cada vez más partes de la república? ¿No quiere o no puede? ¿Por qué no hace nada a pesar de la evidencia cada vez mayor respecto a que los grupos criminales que antes sólo se dedicaban al tráfico de drogas, ahora se dedican a extorsionar a limoneros, aguacateros o hasta vendedores de pollo en el mismísimo puerto de Acapulco?

La primera y más importante función del Estado es ofrecer seguridad a la ciudadanía, las terribles imágenes de pobladores tomando en sus manos su defensa en la comunidad de Texcapilla, muestra de la manera más descarnada el fracaso del gobierno obradorista y su incapacidad, ¿o debemos decir, su decisión?, de dejar a su suerte a los habitantes de extensas zonas del país, renunciando a su obligación primaria. Las mexicanas y los mexicanos debemos indignarnos y exigir al gobierno que cumpla con sus obligaciones de brindar seguridad; pero también debemos preguntarnos porqué ha abdicado de hacerlo.

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