Tiempo de mentiras y simulaciones

Desde Los Pinos se escucha un pregonar que dice: las cosas buenas casi no se cuentan. Desde Londres The Guardian acepta pifia mayor sobre los hermanos Pierdant y la señora Angélica Rivera con su departamento en Miami.


Calumnia que algo queda, aplica en ambos sentidos. Cosas buenas que casi no se cuentan, o sí.


En el sector primario, capítulo agroalimentario, México tiene avances y crecimientos destacables, cifras que no dejan de contarse y presumirse del Presidente para abajo.


Sin embargo, una buena balanza comercial no se entiende y valora si no vemos en ella historias, casos específicos, repercusión a nivel individual. La comunicación oficial de la Sagarpa prefiere la exposición mediática del titular a la narrativa consistente de éxitos en sus políticas públicas.


Las ganas de proyección de cara al futuro político es una tentación no privativa de esa dependencia, pero ilustra que las cosas buenas sí se cuentan, lo que pasa es que no interesan para efectos de promoción y proyección individual, no institucional.


Cuando la Presidencia decidió ir por los jóvenes (millennials) en el mensaje del 4° Informe de Gobierno, jugó un discurso ambiguo y mañoso. El Presidente tendría diálogo interactivo con jóvenes sin cortapisas, abierto y frontal. Prometedor.


Excepto que no contaron que, por ejemplo, el mismo titular de Sagarpa, José Calzada, subió al sitio oficial de la dependencia varias fotografías en las cuales estaba acompañado por los “muchachos del sector” que horas más tarde asistirían a dialogar con el primer mandatario.


Sume usted las posteriores evidencias en redes sociales de otros jóvenes que resultaron ser simpatizantes activos del PRI, de funcionarios y líderes políticos que “cumplieron” seleccionando y enviando escenografía humana para no correr riesgos innecesarios.


Eso cuenta mucho también y más justamente en ese sector millennial que tanto buscan los estrategas presidenciales.


Tampoco se cuenta que muy cerca de las oficinas centrales de la Sagarpa, en la colonia Santa Cruz Atoyac, vecinos observaron con asombro la noche del 14 de septiembre cómo decenas y decenas de camiones ocupaban calles y avenidas circundantes.


Acostumbrados a las manifestaciones frente al edificio de la avenida Municipio Libre, sospecharon que se trataba de otro plantón exprés. Pero no fue el caso.


Contaron más de cien autobuses llenos de campesinos que aguardaron noche y día para luego ser parte de la verbena popular en la noche del 15 de septiembre en el Zócalo capitalino. Más escenografía humana.


Y sí: The Guardian faltó a los fundamentales del periodismo sobre los cuales los militantes opositores al gobierno, al sistema, festinaron un nuevo escándalo, a la postre falso.


La misma prensa de causa ante el desmentido y disculpa, no honró la obligada equidad y el rigor periodístico; eso también hay que contarlo, ya que sin duda cuenta mucho.


Mentira y simulación hacen de las suyas.



Este artículo fue publicado en La Razón el 20 de septiembre de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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