El periodismo activista, en su afán de imponer su visión, no duda en mentir o en distorsionar la información. El pasado 4 de marzo, Témoris Grecko, reportero de la revista Proceso y del portal Cuadernos Doble Raya publicó en el portal Aristegui Noticias un texto que lleva (abajo veremos) un titulo mentiroso: “Caso Narvarte: se ensañaron con Rubén y Nadia, no con las demás”; ahí, el reportero afirma:
“La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal echó por la borda la oportunidad de demostrar que, si en el estado de Veracruz se dejan impunes los crímenes contra periodistas, en Ciudad de México sí se investigan honesta y rigurosamente.”
¿Por qué la echó por la borda? ¿Por lo que dice, sin pruebas, la madre de la asesinada? El reportero explica:
“La entrevista que la señora Indira Alfaro, madre de la joven Yesenia Quiroz, acaba de darle a Yuli García, de El Universal TV (ver parte uno y dos), no sólo pone en cuestión la honestidad de la PGJDF, sino que derriba un mito clave de los que ha propagado la dependencia del procurador Rodolfo Ríos Garza: la (sic) de que la violencia más brutal se dirigió contra la misma Yesenia y la chica colombiana Milé Virginia Martín, como una forma de hacer creer que el motivo del crimen sólo tuvo que ver con ellas, y que el fotoperiodista Rubén Espinosa, la activista social Nadia Vera y la trabajadora doméstica Alejandra Negrete habrían tenido la mala suerte de estar en el lugar y momento equivocados.”
Cuestiona la honestidad y “derriba un mito clave”. Ahora se derriban las confesiones firmadas (que se vuelven mitos con periodistas) con otras declaraciones. Dice Témoris que “la violencia más brutal se dirigió contra la misma Yesenia y la chica colombiana Milé (sic) Virginia Martín, como una forma de hacer creer que el motivo del crimen sólo tuvo que ver con ellas […]”.
Es decir, para el reportero, no era creíble que lo que dijo el Procurador según lo declarado por los presuntos asesinos, sino un montaje; agrega:
“Ya se habían corrido algunos rumores de que esto era al revés: que Rubén y Nadia habrían padecido más. Pero hasta ahora, no se conocían declaraciones de testigos directos que lo afirmaran.
Rumores; lo que los códigos de ética, sin excepción, reprueban como elemento para informar, y donde se indica que solamente deben servir para investigar.
“A Yesenia, dijo la señora Alfaro, no la torturaron ni la violaron. Precisó: ‘Nomás a Milé la lastimaron, a Nadia y a Rubén. Yo a Rubén sí lo vi muy golpeadito de su cara, porque ahí estaban todos los cuerpos cuando yo fui por mi Yesi. Su carita. Como que (a Rubén) lo golpearon de su cara. Hinchado. Nadia sí tenía su boquita abierta. Como que ella sí estaba viva cuando la estaban estrangulando. Sí se le veía su carita de que sí sufrió’ ” (negritas de Grecko).”
La señora, no dice cómo sabe que a Yesenia no la violaron. Ni la entrevistadora le pregunta. Tampoco se dice si la señora tiene estudios sobre medicina forense; porque existen métodos para torturar sin que dejen huellas en la piel, como el uso de mangueras o saquitos con arena, bolsas sobre la cara, toques eléctricos….
Usando el lenguaje de Grecko, podríamos decir: el mito que usa como tema queda derribado con lo que dice la señora:
a). El reportero cita y dice que la señora “precisó”: “Nomás a Milé la lastimaron, a Nadia y a Rubén”. Con esta precisión que apunta el mismo reportero “derriba” el título de su texto: la señora precisa que también a Mile la lastimaron, y no como afirma el reportero con su frase entrecomillada: “se ensañaron con Rubén y Nadia, no con las demás”.
B). “Yo a Rubén sí lo vi muy golpeadito de su cara porque ahí estaban todos los cuerpos cuando yo fui por mi Yesi. Su carita. Como que (a Rubén) lo golpearon de su cara. Hinchado. “
Qué descuido de la autoridad al tener los cadáveres descubiertos, a la vista de cualquiera; si no tiene gavetas, como en las películas, siquiera con una manta podría cubrir los cuerpos; la señora solamente debió tener permiso de ver al de su hija. Como sea. El que la de la voz pueda haber visto la cara del fotógrafo no indica un conocimiento del resto del cuerpo, ni de los otros cadáveres, que sí puede obtener quien realiza la necropsia.
C). “Nadia sí tenía su boquita abierta. Como que ella sí estaba viva cuando la estaban estrangulando. Sí se le veía su carita de que sí sufrió”.
No se explica esta referencia de la señora: ¿a qué criminal se le antojaría estrangular a un cadáver? Es decir, si la estrangularon era obvio que estaba viva, de otra manera no tendría sentido. Y si lo estaba, es irrebatible que sufrió. Pero no prueba que era por ella por quien iban los criminales (tampoco lo contrario).
Pero este absurdo le sirve al reportero para indicar que hubo mayor violencia contra la activista que contra las otras víctimas, señaladas como objetivo por los presuntos criminales.
“El teatro se les cae solo”, afirma el reportero en un subtítulo y asegura:
“Contra la ley, los procedimientos legales y la ética profesional, de la PGJDF manó un arroyo de filtraciones, que fueron reproducidas como auténticas, sin crítica ni comentario, por el periódico La Razón y columnistas de otros diarios que sí venden ejemplares”.
Es cierto, las reprodujeron, incluido el portal de Aristegui. Grecko abunda con su interpretación de lo informado por la autoridad:
“Así se quiso imponer una versión: Yesenia y Milé eran prostitutas y/o vendían drogas, y los asesinos fueron clientes sexuales y traficantes que tuvieron relaciones con ellas antes de matar a todos para robar un paquete de narcóticos. El que esas dos chicas hubieran sido torturadas y acaso violadas, en contraste con los daños relativamente menores que les habrían infligido a Alejandra, Rubén y Nadia, demostraría esta hipótesis.” (Negritas de Grecko).
Témoris mezcla las primeras informaciones con las siguientes. Es cierto que hubo filtraciones antes de aprehender a cualquiera. Pero después se dieron a conocer las declaraciones de los acusados del asesinato, quienes señalaron que fueron al departamento por un cargamento de drogas que supuestamente Mile Virginia- Nicole retiró del aeropuerto (si bien, después se desdijeron y alegaron tortura para extraer esas confesiones).
Dice Grecko que, para demostrar lo que llama “hipótesis” de que la chicas tenía tratos carnales o que vendían drogas, se dijo que ellas habían sufrido más que la activista y el fotorreportero y así se eliminaría la atención que la prensa apuntó primero, que el culpable era Javier Duarte por ser blanco de las críticas de la pareja muerta; apunta y agrega lo que la prensa difundió profusamente al principio sobre el papel de los jóvenes novios:
“Se descartaría, además, la que para muchos era la línea de investigación obvia: la de que el trabajo de Rubén, como fotógrafo especializado en movimientos sociales, y el activismo político de Nadia en contra del gobernador veracruzano Javier Duarte, podrían ser la causa del ataque. […] Al respecto, la PGJDF actuó como quien tiene prisa por descartar una sospecha incómoda.”
¿De veras cree Témoris que, si las chicas hubieran sido torturadas o su cuerpo tuviera mayor grado de violencia que los de la activista y el fotógrafo, se descartaría la línea de investigación sobre el trabajo de Rubén y Nadia? Y, ¿lo aceptarían los periodistas?
a). Supongamos que alguien envió a los criminales a matar a Nadia y a Rubén. Ellos los siguen (por alguna estúpida razón no los matan en la noche, saliendo de donde bebieron). Ya es de día. Ven que sale Rubén con su amigo y esperan (porque son adivinos que también saben que Rubén se arrepentirá y regresará —según el testimonio de Antonio Contreras, quien escapó de morir al abandonar el departamento a la diez de la mañana y no acompañar a Rubén de regreso, quien, según la cámaras, regresa como a las 11 al lugar donde hallará la muerte ya que vuelve Rubén, los asesinos esperan otras tres horas, entran y asesinan a la pareja. Pero ahí están otras mujeres. Deciden violarlas. Ellas se resisten y son brutalmente golpeadas y torturadas. Ellos sacian sus perversiones y huyen.
La opinión pública y los periodistas, al ver los cuerpos de Mile y Yesenia son los más lastimados, sabiendo quiénes son el fotógrafo y la activista, ¿creerán que ellas eran el objetivo de los criminales?
No faltará quien diga: “Esa no me la trago: golpearon más las chicas para desviar la atención”.
b). Ahora, digamos que las chicas sí eran el objetivo de los criminales. Las encuentran y las asesinan. Por desgracia se hallan ahí Rubén y Nadia. También son asesinados, pero antes los torturan brutalmente para que se piense que ellos eran en realidad el objetivo. No faltará alguien que diga: “Violaron y mataron a las chicas para desviar la atención. El objetivo eran Rubén y su chica”.
Y así podríamos seguir inventando escenarios y en cualquiera alguien diría que no fue así; primero, porque ya existe una total falta de credibilidad en la autoridad, y segundo; porque los periodistas activistas no investigan por su cuenta, pero tampoco aceptan la información autorizada y mucho menos analizan la existente. Sigue Grecko:
“Eventualmente, el teatro se les cayó solo. Los detenidos se desdijeron de las declaraciones que les había atribuido la PGJDF, asegurando que se las arrancaron bajo tortura. Las piezas no encajaban, faltaban pruebas; los argumentos eran incongruentes.”
Es cierto. Pero también es cierto (y Témoris no lo sabe o lo omite) que, en el caso del primer detenido, por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, descartó la existencia de tortura : “No fue torturado primer detenido por caso Narvarte, asegura CDHDF”. Así tituló el portal de Aristegui esa nota (2 de septiembre de 2015). ¿Se ha caído el teatro?
Escribe el reportero: “La señora Alfaro asegura que, al contrario de lo filtrado por la PGJDF, los perpetradores no destruyeron el cuarto de Yesenia en busca de lo que querían quitarle:
“¿Un robo? Para mí no fue un robo. Yo fui al departamento. Yo fui a su habitación. Yo lo vi normal. No como me lo habían platicado, que todo revuelto. Su clóset, todo estaba acomodado. Ropa, zapatos, todo. Los burós… todo, acomodadito. Tocador. Lo único que yo miré que sí estaba así fueron los tres cajones del tocador que era la ropa interior. Estaban muchos estuches… la mayoría, y eran más de 10 estuches, sin los lentes. O se los llevaron los que entraron dizque a revisar la escena del crimen o fue un modo de decir vamos a llevarlos para que se vea un robo”.
“No destruyeron el cuarto de Yesenia “en busca de lo que querían quitarle”; y ¿qué querían quitarle, según Grecko? No lo dice. Pero lo que señalaron los presuntos implicados, lo que buscaban era la droga que recogió Mile-Nicole.
a). ¿Un robo? En realidad como lo dice la señora Alfaro, se entiende que la policía dice que el motivo de los asesinatos fue un robo. Pero la señora Alfaro no explica que los presuntos criminales dijeron que entraron para llevarse un paquete de droga. No fue un “robo” normal, digamos, como lo maneja la madre de Yesenia. Y, con la mala fama que tienen nuestros policías, sugiere que ellos pudieron ser los que se llevaron los lentes. De esa manera, ¿los policías también pudieron ser los que revolvieron el cuarto de Nadia y el de Mile-Nicole? ¿O Nomás sirven ahora robar en un cuarto sí y en otro no?
b). Para alguien que el closet estuviera “acomodado”, es una prueba de que no era contra Yesenia el atentado. Lo que sí estaban revueltos eran tres cajones, y más de diez estuches sin sus respectivos lentes. Pero, claro, no fue un acto criminal normal: “O se los llevaron los que entraron dizque a revisar la escena del crimen o fue un modo de decir vamos a llevarlos para que se vea un robo”; dice la señora. Pero de ninguna manera se puede aceptar la versión de los presuntos criminales. ¿Posee alguna prueba de su dicho? Por cierto, solamente pudo ver el cuarto de su hija, los de las otras chicas los vio en fotos.
C). En cambio, “por las fotos que vi del cuarto de Nadia, ahí sí se ve que ahí sí hurgaron. A como vi el cuarto de Yesenia y de Nicole, algo bien diferente”.
Otro dato. Había otra chica (que se fue atrabajar temprano y halló los cuerpos a su regreso) quien señaló que del departamento se robaron alhajas que sabía tenían en su habitación Yesenia y Nicole, y declaró que de sus cosas no se llevaron nada, pero las de sus compañeras sí.
Sigue el reportero Grecko:
“La entristecida mujer denuncia que ha recibido maltratos de los agentes investigadores, que no le han preguntado cuestiones fundamentales, como detalles sobre la última conversación telefónica que tuvo con su hija, que estaba tranquila justo cuando –según la versión filtrada- debería haber estado haciendo el amor con uno de sus clientes-asesinos, o peor, cuando la deberían haber estado matando. También revela que quisieron evitar que viera el cuerpo, mostrándoselo sólo en foto, y que le han negado una copia del expediente judicial.”
a). Esto es otra mentira de Témoris. En el video de la entrevista con El Universal, la señora Alfaro dice que habló con su hija a las ocho de la mañana de ese día. Yesenia le comentó que estaban en el cuarto de Nadia. Más tarde, vuelven a hablar. Ella señala que fue a las “2 con 23 minutos”; luego rectifica y dice que “iban a ser las 2 de la tarde”.
b). Sin embargo, las cámaras C-4 de la calle del crimen, después de las 14:00 horas, registran la llegada de tres hombres a Luz Saviñón No. 1909. Los tres ingresan a las 14:05 horas.
Así que (si la señora dice la verdad al rectificar) Yesenia ya no hablaba con su madre o concluía su comunicación en ese momento en que entraban los criminales o hablaba mientras ellos pasaban, pero no vio nada anormal o no lo pudo trasmitir.
Pero, de ninguna manera, como dice Témoris: que hablaban “justo cuando […] debería haber estado haciendo el amor con uno de sus clientes-asesinos, o peor, cuando la deberían haber estado matando”.
Con esto queda derribado su mito. O las cámaras fueron manipuladas por la policía porque bla, bla, bla…
c). Aparte de las cámaras, el teléfono celular de Mile-Nicole tiene registrada una llamada del celular de José Abraham Torres Tranquilino (uno de los supuestos asesinos) con la que, supuestamente, le pidió que abriera la puerta de la calle con el interfón (el celular de la chica extranjera contiene el registro de tres números con las claves de dealer 1, dealer 2 y dealer 3. Uno de esos números corresponde al teléfono de José Abraham).
d). Por los “maltratos” a los que se refiere el reportero, se entiende que es por lo que dice la señora, pero omite deliberadamente su transcripción. Veamos por qué.
En el video la señora Alfaro afirma: “Me trataron como delincuente”.
¿La esposaron? ¿La empujaron violentamente para hacerla entrar o salir del lugar del crimen? ¿La golpearon o algo parecido? No. ¿Entonces?
“No pise aquí, no pise acá… Era una mujer; no sé si sea ‘judiciala’. Ella todo andaba hurgando”, aclaró la señora. “Esto es de mi hija”, decía Indira. “¿Y cómo sabe?”, preguntaba la mujer policía.
Eso fue tratarla como delincuente. Cualquiera sabe que la escena del crimen debe mantenerse sin alteración. Era deber de la oficial decirle eso. Aunque no hurgar, supongo.
Continúa el reportero:
“Con sus afirmaciones, Indira Alfaro destruye toda pretensión de honestidad en la actuación de la PGJDF, que además de desviar la atención con falsedades, no ha dudado en manchar la reputación de las víctimas.”
Como hemos visto, no hay hasta el momento nada que pueda servir para fundamentar lo que dice Grecko para desmentir a la PGJDF. Habrá que investigar más fondo.
“Al estilo del Veracruz de Duarte: si de Fernanda Rubí Jiménez Salcedo, desaparecida en 2012, y de la periodista Anabel Flores, asesinada en febrero, las difamaron allá asegurando que su tragedia se debía a que tenían novios criminales, sin ninguna prueba, en Ciudad de México, la institución de Ríos Garza filtró que Yesenia y Milé eran prostitutas traficantes de drogas.”
Es cierto que se filtraron informaciones, que los medios, cómplices de la autoridad, publicaron animosamente (ver “Crimen en Narvarte: omisiones, distorsiones y amarillismo en los medios” https://etcetera-noticias.com/articulo/CrimenenNarvarte%3Aomisiones,distorsionesyamarillismoenlosmedios/39935).
Pero después de las filtraciones se dieron a conocer las declaraciones de los supuestos implicados. Como lo que dice la autoridad no es creíble para algunos periodistas deben refutarlas con elementos consistentes, no elaborar teorías a partir de otra declaración que no aporta pruebas y es igualmente cuestionable que las primeras versiones.
Una cosa más. Tanto el titular de El Universal como el de Témoris Grecko mienten. Al entrecomillar la frase “se ensañaron con Rubén y Nadia, no con las demás”, se comprende que lo dice la dolorida madre, no obstante, la señora en ninguna de las dos partes de la entrevista dice eso. El título está acomodado para inducir al lector al punto que desea el periodista.
