Tras la lectura de mi artículo “Vindicación de Porfirio Díaz” (Reforma, 5 de julio de 2015), Andrés Manuel López Obrador escribió en su cuenta de Facebook que si bien “no tiene ganas de polemizar” conmigo, no podía “quedarse callado” ante mi “exaltación” de Díaz, sobre todo en relación con este párrafo:
“Por lo que hace a su saldo de sangre, Porfirio Díaz no fue, ni remotamente, el mayor asesino de nuestra historia. Los crímenes que refieren J. K. Turner y otros críticos (Valle Nacional, ‘Mátalos en caliente’, Río Blanco, Tomóchic) son ciertos y deplorables, pero la medalla de oro en esa práctica no la tiene Porfirio Díaz sino el otro Díaz de nuestra historia reciente (Ordaz), varios caudillos de la Revolución y los presidentes sonorenses. Frente a la matanza de chinos en Torreón, las barbaridades de Villa, los fusilamientos de todas las facciones, la Cristiada, Topilejo y Tlatelolco, Porfirio Díaz fue, casi, un alma de la caridad.“
Escribe López Obrador:
“Es lamentable que un historiador como Krauze olvide, ni lo menciona, el exterminio de yaquis y mayas durante el porfiriato, con el infame y descarado propósito de arrebatarles sus tierras y sus aguas.
El gobernador de Sonora de aquel entonces, Luis E. Torres, reconoció que habían muerto en la guerra contra los yaquis quince mil indígenas, sin considerar a las miles de familias deportadas para trabajar como esclavos en las haciendas azucareras, tabacaleras y henequeneras del sureste.
Krauze es inteligente pero se obnubila porque tiene demasiada vocación conservadora”.
Yo tampoco tengo ganas de polemizar con Andrés Manuel López Obrador pero creo que es importante señalar algunas distorsiones que advierto en su nota. No “exalté” a Díaz y menos “olvidé” el horror cometido contra yaquis y mayas. Está implícito en mi referencia al libro de John Kenneth Turner que aborda esos crímenes, que califico como “ciertos y deplorables”. López Obrador cree que me refuta aludiendo a la guerra contra los yaquis. Comete un error.
