Fernández de Cevallos, la polémica

Diego Fernández de Cevallos Ramos fue secuestrado entre el 14 y 15 de mayo pasados, en su rancho ubicado en Querétaro. Ese es el hecho informado por los medios de comunicación en México y que, por su relevancia, suscitó múltiples interpretaciones; (casi) todas parten de una coincidencia: esto trata de un abierto desafío al Estado, a las normas, a las leyes y a las instituciones. Difícilmente alguien, con seriedad y rigor intelectural, podría dejar de considerar que eso es noticia.

El hecho generó una discusión interna en los medios, pocas veces vista en el país. Ésta partió de la disyuntiva de si darle o no seguimiento al asunto y, en el caso de que así fuera, cómo se trataría. El lunes 17 de mayo Televisa notificó que ya no abordaría el secuestro sino hasta su descenlace, para no poner en riesgo la vida del también ex candidato presidencial y porque así se lo pidieron los familiares del líder político del PAN.

Al paso de los días, debido al entendible hermetismo de las autoridades, la discreción de las personas más cercanas al ex candidato presidencial y el silencio de los secuestradores, no hubo más información. Las declaraciones iniciales del Presidente, en el sentido de que esto no era obra del narcotráfico fueron diluyéndose hasta sólo haber especulaciones aisladas. Luego del 20 de mayo, cuando se propaló primero en las redes sociales y luego en los medios convencionales, una fotografía de Diego Fernández de Cevallos, no hubo más que rumores y suposiciones.

Casi dos meses después de darse a conocer aquella imagen, el 23 de julio, José Cárdenas -columnista de El Universal y conductor del noticiero vespertino de Radio Fórmula- reseña en el diario “información” que “circula en pasadizos del gabinete de seguridad nacional”. En síntesis, que el líder panista “está vivo” aunque delicado de salud, y que sus plagiarios “son un grupo guerrillero extremista asentado en la zona del Bajío desde hace 20 años”. Luego, el 27 de julio también en El Universal, Cárdenas difunde otra instantánea del “Jefe Diego” y una carta presuntamente escrita por él, signada el 10 de junio. El material, asegura el periodista, es resultado de su investigación así como de algunas fuentes que pidieron el anonimato, además del correo electrónico que recibió de los “Misteriosos desaparecedores”. La foto y el contenido de la misiva fueron ampliamente conocidos, por lo que este recuento sólo enfatiza en que el panista urge a su hijo a negociar con sus captores.

La polémica

En más de un sentido, es inédita a nuestra historia la escalada de violencia que ahora hay en el país. De ahí que apenas se perfilen coordenadas de una reflexión desde los medios sobre la cobertura informativa de los hechos y sus protagonistas. En relación con las notas de José Cárdenas, podríamos decir que la mayoría de los medios las consideró relevantes, igual que nosotros en etcétera. Sin embargo, hay quienes consideran que lo hecho por José Cárdenas transgrede la ética y, además, puso en riesgo la vida de Fernández de Cevallos.

Salvo algunos reparos, nosotros coincidimos con José Cárdenas. Esos reparos, por ejemplo, se refieren a que no creemos que un periodista sea esencialmente un mensajero como él dijo en una entrevista con Carmen Aristegui, sino un intermediario entre los hechos y la sociedad a la que informa de estos, además de para intentar contribuir a entender su importancia y sus consecuencias. En tal sentido, tampoco estamos de acuerdo con el caracter protagónico del periodista porque, incluso aunque él mismo hubiera dicho que no lo pretendía, sus siguientes notas en El Universal y sus comentarios en la radio nos parece, van en sentido contrario a esos dichos.

Con todo, en el asunto nodal, coincidimos con José Cárdenas. Diego Fernández de Cevallos está vivo, y eso es relevante, o sea, noticia, además de que la información significaun aliento para que haya negociaciones. Al respecto, creemos deben tenerse presente dos datos: uno es que el 18 de mayo la familia hizo un llamado “a las personas que retienen” al ex senador “a que entablen comunicación en aras de negociar su liberación”. Lo que difundió José Cárdenas tiene que ver con la continuidad de ese llamado, planteado ahora por quienes secuestraron a Diego. El otro dato es que entre el 15 y el 17 de mayo, la familia de Diego Fernández de Cevallos, según la versión de Carlos Loret de Mola, le habría pedido a Televisa guardar hermetismo, pero esta vez, no le pidió lo mismo a José Cárdenas ni lo desmintió.

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