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Foto: Cuartoscuro/Isaac Ezequiel |
La emergencia sanitaria que ha vivido el país es uno de los momentos más complicados de su historia. El gobierno reaccionó eficaz ante la contingencia, mientras que los medios prestaron un importante servicio social al mantener informada a la población.
Sin embargo, ambos actores fallaron antes. Desde 2003 la Organización Mundial de la Salud (OMS) habían advertido sobre el surgimiento de esta pandemia, incluso la administración anterior previó un plan de contingencia para tal caso, con medidas como la compra de un millón de antivirales.
Si ya se sabía de la posible irrupción de una epidemia, ¿por qué en el gobierno no se tomaron medidas preventivas, como la compra de mayor número de medicamentos, capacitación de personal del sector salud, así como destinar más recursos para la investigación? Y en el caso de los medios, ¿por qué en estos cinco años no se han realizado reportajes especiales que sensibilizaran al público sobre el tema?
Lo ocurrido evidenció la fragilidad e insuficiencia del sistema de salud en México, así como la falta de interés de los medios, igual que ocurre en otros temas, por ofrecer algo más que notas que den cuenta de la coyuntura.
Aunque el país consiguió sortear este episodio, hará falta más que lo hecho hasta ahora para enfrentar los importantes retos que vienen.
El principio
Al filo de las 23 horas, el secretario de Salud dirige un mensaje a la nación: una nueva cepa del virus de la influenza obliga a suspender las clases en todos los niveles, en escuelas públicas y privadas, del Distrito Federal y el Estado de México.
Es el jueves 23 de abril y la alerta epidemiológica es oficialmente declarada. A partir de entonces se pueden escuchar a cada momento las medidas sanitarias para prevenir el contagio de la nueva enfermedad, así como los síntomas que permiten identificarla.
El anuncio del secretario José Ángel Córdova Villalobos toma por sorpresa a algunos padres que no se enteran de la suspensión de clases. Las cámaras de los noticieros matutinos siguen los pormenores en las puertas de varios planteles educativos.
Los principales diarios nacionales circulan con cabezas casi unánimes: Suspenden clases (Reforma Paran clases por influenza (El Universal Cancelan clases por influenza (Milenio Diario Paran clases en DF y Edomex por la influenza (La Jornada Suspenden clases por epidemia de influenza (Excélsior).
Los medios empiezan así una de sus coberturas más vastas; la alerta epidemiológica que aquejó al país fue la nota principal de todos los noticieros durante poco más de una semana. Puede decirse que durante ese tiempo, éstos cumplieron con la que es su principal función en un momento de crisis donde estaba en vilo la seguridad nacional, prestar un servicio social, al difundir constantemente los mensajes y llamados de las autoridades, para evitar el contagio y atender a tiempo la enfermedad.
Sin embargo, la tarea de los medios en este episodio no se encuentra exenta de deficiencias. Hay muchas preguntas que aún deben ser respondidas por las autoridades, y que todavía no han sido formuladas por los propios informadores.
Reacción a la crisis, los aciertos
Una pandemia era esperada. Varios científicos lo advierten desde que en 2003 se registran casos de gripe aviar en Hong Kong y algunos otros países asiáticos.1
En su guía Periodismo preventivo y cobertura de situaciones de riesgo, centrada en el caso de la gripe aviar, la Agencia de Noticias por los Derechos de la Infancia (ANDI) y la UNICEF mencionan que: el periodismo de peligro/crisis tiene por importante misión el informar a la sociedad de una manera equilibrada, evitando sensacionalismos que pueden dar lugar a pánico. (&)
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Foto: Cuartoscuro/Amaranta Prieto |
Ante un escenario de peligro o de crisis, el gran desafío consiste en conciliar la rapidez con la calidad de la noticia. Mantener la confianza de la población con relación a las noticias transmitidas por la prensa es fundamental en estas ocasiones.
En ese sentido puede decirse que los medios mexicanos cumplieron. Durante estas semanas, hay poco espacio para rumores y especulaciones sensacionalistas, que tuvieron su principal forma de difusión a través de Internet. Los bulos que convivieron en la red, principalmente a través de cadenas de correo electrónico y blogs, hablan sobre todo tipo de teorías conspiratorias acerca de la procedencia y desarrollo del nuevo virus. La mayoría de ellas apuntando hacia una confabulación mundial para reactivar la economía, a partir de brindar apoyo a la industria farmacéutica, o como una medida distractora del gobierno mexicano y estadounidense, o también como un atentado bioterrorista, entre muchas otras.
Este tipo de especies no tiene eco en el resto de los medios. Al contrario, abunda más bien, tanto en impresos como en electrónicos, la información necesaria para prevenir y atender a tiempo la enfermedad. Los reportes de las autoridades son difundidos con puntualidad y son muchos los médicos, especialistas, funcionarios, que son entrevistados para apuntalar los datos.
Un monitoreo a través de Medialog muestra que del 23 de abril al 15 de mayo se realizan más de mil 700 entrevistas (telefónicas, en locación o estudio) en todas las radiodifusoras y canales de televisión abierta y algunos de sistema de paga (Milenio TV y CNN) sobre el tema, comprendiendo todas sus aristas: la suspensión de clases, el aspecto laboral, económico& En ese mismo periodo, el secretario de Salud da más de 20 conferencias de prensa y 30 entrevistas con los medios.
Las páginas Web de los principales diarios dan una cobertura puntual a toda la información; sobresalen al respecto El Universal online y Reforma.com, el primero con un gráfico animado que lo mismo incluye las medidas para evitar contagios, los síntomas, las diferencias entre una gripe común e influenza, que instrucciones para elaborar un cubrebocas o gel antibacterial. En Reforma, a pesar de ser un portal con contenidos de pago, la información relacionada con la epidemia es de acceso libre.
También resultan muy valiosas las aportaciones de los medios públicos, como es el caso del IMER y Radio Educación.
Es justo hacer este reconocimiento a la tarea informativa que realizaron los medios para difundir las medidas de higiene necesarias, su reacción fue indispensable para superar el punto más álgido de la crisis. Y vale la pena hacer algunas acotaciones al respecto: el hecho de que los medios difun-dan las indicaciones de las autoridades no los convierte en sus voceros o cómplices, ni inhibe su labor investigativa.
Según la guía de la ANDI y la UNICEF, en medio de una crisis, se ha de establecer una relación de confianza entre las fuentes y los reporteros, así como entre los medios de comunicación y el público. Sin dicha confianza, se corre el peligro de fomentar rumores y chismes que pueden hacer que la crisis empeore más aún. Eso no significa que los periodistas deban abandonar su postura crítica. En momento alguno, los profesionales de la prensa han de esconder datos para evitar que cunda el pánico, pero tampoco pueden divulgar información que no merezca la debida credibilidad.
Periodismo de prevención, ausente
Tomás Eloy Martínez lo define muy bien: el periodismo es un servicio social. Antes y después de todo, el buen ejercicio periodístico se caracteriza por las aportaciones que realiza, lo mismo con la crítica y denuncia, que con el análisis y la prevención.
En la cobertura al tema de la influenza, los medios consiguieron superar sus no poco infrecuentes sesgos amarillistas y afanes especulativos. Aunque también es necesario decir que su principal falla se encuentra en un desconocimiento profundo del tema, lo que se deriva de una falta de previsión. Desde hace varios años, los científicos advierten sobre el riesgo de una pandemia de gripe; sin embargo, los medios en México no retoman el tema más que como parte de su cobertura a los brotes de gripe aviar en 2003 y 2005.
Un monitoreo realizado en la hemeroteca virtual de El Universal, Reforma y La Jornada muestra que estos diarios del 1 de enero de 2003 al 31 de diciembre de 2008 han publicado 74, 109 y 193 notas respectivamente sobre una epidemia de gripe, muy pocas de ellas relacionadas con la posible presencia de ésta en México y apenas unas cuantas van más allá del reporte de los casos y el conteo de infectados y muertos.
Entre las notas revisadas en dicho monitoreo, vale la pena destacar una del 10 de septiembre de 2006: en el contexto de la presentación del Plan Nacional de Preparacion y Respuesta ante una Pandemia de Influenza, Reforma2 en su suplemento Enfoque publica un reporte especial titulado ¿México ante una pandemia? y una entrevista con el epidemiólogo Pablo Kuri, .
En dicho material, el reportero Mario Gutiérrez Vega resume los principales puntos del plan elaborado por el ex secretario Julio Frank Mora, entre los cuales se encuentra lo relacionado con la compra de suministros médicos.
La Secretaría de Salud ya ha constituido una Reserva Estratégica Federal con 10 millones de cubrebocas para la población, un millón 500 mil tratamientos completos de antivirales que en tres años se incrementará a 5 millones de tratamientos y 175 mil antibióticos para el manejo de complicaciones que puede generar la enfermedad. También guarda 10 mil equipos de protección para el personal de salud en hospitales y clínicas. Cada juego consta de trajes especiales, respiradores, lentes y mascarillas N-95 de alta filtración.
Otro aspecto que muestra la falta de periodismo preventivo es el hecho de que desde hace varios años la OMS ha difundido materiales donde bien se pueden encontrar algunas de las respuestas básicas a las preguntas que surgen durante los primeros momentos de la crisis. Todos estos documentos se encuentran en la página Web del organismo.
En diciembre de 2005, la OMS emite un manual con lo que todo periodista debería saber sobre la gripe. En dicho material se detalla, por ejemplo, el tema de la utilidad de vacunas como medida profiláctica, el cual es particularmente socorrido en medios electrónicos y portales de Internet el viernes 24 de abril. Ese día hay varios reportes que indican que las vacunas alcanzan un precio de hasta dos mil pesos.3
El manual de la OMS indica al respecto: ¿Servirán las vacunas antigripales normales para proteger contra el virus pandémico? No. Las vacunas antigripales estacionales, que se actualizan cada año según el subtipo dominante de virus de la gripe que esté en circulación, probablemente ofrecerán escasa protección contra un virus pandémico, pues éste pertenecerá a un subtipo diferente.4
Otro de los cuestionamientos más frecuentes es la pertinencia de las medidas tomadas por las autoridades que para algunos resultaron exageradas ante un virus cuya letalidad no es tan alta.
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Foto: Cuartoscuro/Saúl López |
En este caso hay que decir que el gobierno mexicano actuó en consecuencia con las recomendaciones de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud, que para reducir la propagación de la pandemia aconsejan, entre otras medidas, aplicar medidas de distanciamiento social según indiquen los planes nacionales tales como la suspensión de las clases y el ajuste de los hábitos laborales. (&) Alentar la disminución de los viajes y de las aglomeraciones en los sistemas de transporte público (y) evaluar y determinar si procede cancelar, restringir o modificar las reuniones multitudinarias.5
Periodismo investigativo, sólo trazos
Los medios electrónicos ofrecen, una y otra vez, entrevistas con médicos que responden a las dudas del auditorio. Los impresos tratan de dar un paso más allá con investigaciones sobre diferentes aspectos de la pandemia, por ejemplo, su origen.
A principios de abril, La Jornada publica una serie de notas sobre un brote de enfermedades respiratorias en el poblado de La Gloria, Perote, Veracruz. Nubes de moscas emanan de las lagunas de oxidación donde la empresa Granjas Carroll vierte los desechos fecales de sus granjas porcícolas, y la contaminación a cielo abierto ya generó una epidemia de infecciones respiratorias en el poblado La Gloria, del valle de Perote, dijo Bertha Crisóstomo López, agente municipal del poblado, (5 de abril, 2009).
Semanas más tarde estas denuncias cobran relevancia, cuando se determina que un niño de La Gloria estuvo infectado por el virus AH1N1. Los diarios siguen esa pista y apuntan las baterías hacia Granjas Carroll.
Reforma lo hace el 27 de abril (Atribuyen a granja foco de infección) y El Universal le sigue un par de día después (Transnacional de cría de cerdos, bajo sospecha). Esa noche en Tercer Grado, el secretario de Salud descarta la hipótesis, no obstante aún se mantiene vigente en algunas columnas.
Proceso, por su parte, hace un recuento puntual de los hechos y presenta una serie de reportes sobre la falta de investigación científica. En su edición 1696, la revista publica un trabajo de Jesusa Cervantes sobre la distribución de los recursos destinados al sector salud.
Con el arribo de Julio Frenk a la Secretaría de Salud en el sexenio foxis-ta, la política de salud y sus programas se modificaron radicalmente. En 2005, Frenk puso en marcha su concepción de Seguro Popular. Con el voto en contra del PRD en la Cámara de Diputados, se autorizó que 38% del presupuesto destinado a Salud fuera dedicado a ese nuevo programa.
En el último presupuesto elaborado por Julio Frenk y Vicente Fox, cuando a Birmex (Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, S.A. de C.V.) no le correspondió un solo peso, el Seguro Popular se vio beneficiado con 49.12% del presupuesto y llegó a 20 mil 807 millones de pesos. De nuevo el Cenavece (Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades) fue golpeado con tan sólo 0.89% (377 millones), en tanto que el INER (Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias) logró 540.9 millones (1.27% del presupuesto global para salud).
Apostillas
Proceso desmenuza con oportunidad éstas y otras cifras, sin embargo descalifica, a partir de un sesgo ideológico, los recursos destinados al Seguro Popular (SP) por ser un programa que responde a las las políticas sugeridas por el Banco Mundial.
Aunque perfectible, el SP es un programa que ha resultado eficiente. El problema no está entonces en los recursos que se destinan a éste y que, es cierto, van en detrimento de otras áreas del sector Salud igualmente importantes. El problema radica en que el dinero que no reciben el INER, el Cenevace o Birmex se está ocupando para otras cosas: unas largas campañas electorales, por ejemplo.
La emergencia sanitaria que vivimos nos obliga a replantearnos muchas cosas. Aunque el gobierno fue eficiente en su reacción (salvo en algunos aspectos como al informar el número de enfermos y decesos), esto no será suficiente para encarar el desafío de sobreponerse al grave impacto económico que ha dejado la pandemia, así como implementar nuevas políticas de salud.
Es el mismo caso de los medios: aún faltan muchas respuestas sobre lo que ocurrió y lo que vendrá; la previsión y capacitación de los reporteros son una de las mejores herramientas para ofrecer un mejor servicio social.
Faltan muchas cosas por hacer, esto es sólo el principio.
1 Los primeros casos de este padecimiento, causado por el virus H5N1, se registraron en 1997 también en Hong Kong. En aquella ocasión 18 personas enfermaron gravemente, de los cuales seis murieron. Fuente: Pandemia de gripe: manual de la OMS para periodistas, en: www.etcetera-noticias.com/ne103/manualomsperio.pdf
2 Este diario también tuvo la primicia de la epidemia, al publicar como su nota de ocho columnas el 23 de abril: Golpea influenza al DF.
3 Incluso días después de que la autoridad descartó la pertinencia de utilizar vacunas como forma para prevenir el contagio de influenza A1H1, hubo quienes trataron de sacar provecho de la incertidumbre. Reforma publica el 28 de abril, en su sección de clasificados, un aviso de alguien que vende vacunas en la ciudad de Monterrey.
4 Pandemia de Gripe: manual de la OMS para periodistas, diciembre 2005, en: www.etcetera-noticias.com/ne103/manualomsperio.pdf
5 OMS, Acciones recomendadas durante las fases 5 y 6 de alerta de pandemia, en: www.who.int/csr/disease/influenza/pandemic_5to6/es/index3.html
El papel de los periodistas científicos
En octubre de 2005, David Dickson, director del portal Science and Development Network, escribe a propósito del papel de los periodistas en la cobertura de una posible pandemia de gripe.
A medida que las posibilidades de que se produzca una pandemia mundial de gripe van aumentando, es importante que los gobiernos reconozcan que un periodismo científico responsable puede tener un papel de primer orden a la hora de limitar sus repercusiones. (&)
La tarea adquiere más importancia y dificultad cuando los organismos oficiales pretenden, por sus propios motivos, dar determinado efecto a la información que presentan. El año pasado, por ejemplo, criticamos el comportamiento de algunos gobiernos asiáticos que estaban restringiendo la información que divulgaban acerca de los brotes de gripe aviar; a veces incluso negaron que se habían producido brotes.
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Foto: Cuartoscuro/Eduardo Morales |
Últimamente ha surgido un nuevo culpable: la tentación de las organizaciones internacionales, quizás movidas por la intención de obtener más fondos de donantes reacios, de exagerar la envergadura de los problemas.
Por ejemplo, la OMS tuvo que publicar precipitadamente una corrección después de que el principal funcionario responsable de gestionar la crisis de la gripeaviar, David Nabarro, dijera a los medios que la enfermedad podría provocar de cinco a 150 millones de muertes y comparase los efectos a los de la combinación del cambio climático y el VIH/SIDA. Al día siguiente, la Organización matizó esas declaraciones afirmando que, según sus cálculos, el número de personas que podrían morir se encontraba entre dos millones y 7.4 millones.






