1 de abril de 2008
Canal 22
Señor Jorge Volpi Escalante
Director General
PRESENTE
Para preguntarle si en Canal 22 hay una instancia de defensoría del televidente para defendernos del programa Defensor del televidente, que se trasmite los miércoles a las 7 de la noche. Nos referimos a la emisión del 5 de marzo, donde la señora Gabriela Warketin de la Mora y sus invitados bordaron el tema del arte y la televisión. En particular aludimos a los dichos de la experta Pilar Villela Mascaró.
Primero subrayamos nuestro acuerdo con Villela Mascaró en el sentido de que es muy difícil definir el arte, y sabemos que seguramente el tiempo le impidió explayarse para decir que tal concepto ha variado de acuerdo con las sucesivas etapas de la historia del hombre. Como alguna vez dijo Umberto Eco “el mal gusto sufre igual suerte que la que Benedetto Croce consideraba como típica del arte: todo el mundo sabe perfectamente lo que es, y nadie teme individualizarlo y predicarlo, pero nadie es capaz de definirlo”. Y vaya que Eco no disocia el mal gusto con el arte pues, ya se sabe, la Monalisa es una obra de arte que a él no le gusta porque parece travesti.
Donde inician nuestros reparos con la experta es cuando se pregunta, y piensa en realidad que el planteamiento es muy difícil, cómo distinguir una imagen artística de una imagen televisiva. La respuesta inmediata es que la Gioconda es arte, definitivamente aunque haya a quienes no les guste, mientras que no lo es, digamos, la escenografía de un talk show, el famoso trajecito de Chabelo o Mickey Mouse. Otro cosa muy distinta es que la televisión pueda ofrecer arte (entre otras razones porque éste también se expresa a través de imágenes) y así se diría, por ejemplo, que cuando la televisión transmite cine de arte lo hace con el séptimo en el orden de las expresiones más imaginativas, sensibles y mejor logradas del ser humano. Pese a todo, aceptamos que en el ámbito de la libertad de creer y decir lo que se nos pegue la gana, cada quien puede si quiere y tiene el valor de hacerlo, hasta preguntarse qué diferencia hay entre una imagen artística y una imagen televisiva (incluso aunque la televisión no pretenda hacer arte).
Pero lo que sí nos hace recurrir a usted, señor Jorge Volpi, es cuando la señora Villela afirma que el arte, para ser arte, no puede ser masivo, por lo que según ella, hay la “necesidad del artista por sustraerse de la esfera mediática”. Dijo incluso que el creador ha de tener “muy bien guardadita su obra” para que, por ejemplo, no suceda que una pintura “muy bonita” tenga muchas réplicas porque nunca sería arte. Si eso fuera cierto, la ya muy citada Gioconda habría dejado de ser arte por el simple hecho de ser una de las obras (de arte) más vistas del mundo. Ya no hablemos de las creaciones de Dalí, uno de los epítomes más relevantes de la pintura española contemporánea y entre los artistas más conocidos del universo cuyas réplicas, por cierto, se venden por millares en distintos centros comerciales.
Le preguntamos francamente: ¿usted considera que los argumentos de la experta son serios? Nosotros estamos seguros de que por supuesto que no, aunque aceptamos que también resultan divertidos –incluso, quizá por eso rieron mucho (aunque sin hacer más que eso) tanto Warketin como el otro invitado, Jorge Reynoso Pohlenz–. La verdad es que también reímos y en ese sentido agradecemos el solaz porque junto con Umberto Eco sabemos que a veces “el que ríe no cree en aquello de lo que ríe”. Con todo, consideramos que uno de los lindes más poderosos de la libertad de pensamiento en el análisis es la solidez expositiva. Sabemos que usted compartirá la idea de que vale la pena que haya más rigor en Canal 22 y, en particular, en una instancia como la defensoría del televidente.
Atentamente
Revista etcétera

