Lo más común es considerar, se da por hecho, que toda la información publicada tiene un efecto directo e inmediato sobre la opinión pública y que ésta se estructura en la línea que propone la primera.
Sin negar la importancia creciente de los medios en la construcción de la cultura y del imaginario público, de la opinión pública, es necesario precisar la forma en la que ocurre, sobre todo, cuando se trata de la generación de la opinión en el ámbito de la política.
A continuación se ofrecen unas primeras reflexiones, no son las únicas, para explicar cómo opera esta relación a partir del análisis de un caso particular, el de la relación entre la opinión publicada y la opinión pública en el gobierno del presidente Vicente Fox.
Se trata de un tema que requiere de un trabajo más elaborado que pueda sustentarse en datos duros. Es un trabajo que queda por hacer. Los datos existen y revelan lo que aquí se propone de manera más general, pero falta hacer la relación precisa entre el dato que arrojan las encuestas de opinión y lo que aquí se analiza y concluye.
El análisis que ahora se presenta, ésa es su virtud y también su límite, está hecho desde la perspectiva de alguien que participó en el equipo del presidente Fox y que desde el gobierno trató de explicar, sigo trabajando en eso, por qué a pesar de lo intenso de la crítica de los medios en su contra ésta no afectaba la percepción que la gran mayoría de los ciudadanos tenía sobre él y su gobierno.
Estas reflexiones se articulan en cinco grandes apartados: a) en el primero se analiza cómo se estructuró y operó la crítica, la opinión publicada, durante el gobierno del presidente Fox; b) en el segundo establece cuál fue la estrategia de comunicación anterior y cuál el sector que privilegió, para mantener la comunicación; c) en el tercero se da cuenta de cuál fue el comportamiento de la ciudadanía ante la crítica; d) en el cuarto se propone cómo los programas sociales neutralizaron los efectos de la crítica; e) en el quinto se ofrecen una serie de consideraciones finales, a manera de conclusión, que dan cuenta de la relación entre la opinión publicada y la opinión pública.
a) La crítica al Presidente
Los medios de comunicación en general y de manera particular los comentaristas y editorialistas (la comentocracia o los opinólogos) fueron muy duros en su crítica al presidente Fox y su gobierno. A lo largo del sexenio la crítica estuvo centrada en la persona del Presidente y de manera más específica en su carácter y manera de ser y decir. Los periodistas de la fuente, los comentaristas y los editorialistas concentraron su crítica en la forma de vestir, de actuar y de decir del Presidente. Se dedicaron decenas de horas de la televisión y de la radio y miles de páginas de los medios escritos para señalar si usaba o no botas, hablaba de tal o cuál forma y si se había o no equivocado al pronunciar los discursos de ese día.
Al gobierno del presidente Fox se le criticó de débil, de no tener una idea clara hacia dónde ir y también de falta de eficacia. Las más de las veces estas críticas estuvieron relacionadas con casos particulares, algunos tuvieron una gran exposición mediática, como haber cedido ante los “macheteros” de Atenco, haber dado inicio al proceso de desafuero contra el jefe de gobierno de la ciudad de México o haber tensado las relaciones con Cuba y Venezuela.
Los medios criticaron también al Presidente cuando se atrevió a romper con las viejas formas del ceremonial político construido a lo largo de más de 70 años. En todas las ocasiones que se salió de las normas y de las reglas del viejo sistema político fue cuestionado y acusado de falta de respeto a las instituciones y a la envestidura.
La crítica al Presidente y su gobierno, eso es lo fundamental, nunca se asoció, no había materia para que así fuera, a los temas sensibles para la opinión pública, a los temas que la ciudadanía condena de los políticos y de la acción de cualquier gobierno que son la corrupción, el autoritarismo y la represión. Las tres asociadas en el imaginario público con las prácticas de los gobiernos del régimen de partido de Estado.
Para la opinión pública, para lo que pensaba la ciudadanía, el Ejecutivo y su gobierno nunca estuvieron relacionados a esas prácticas políticas que la ciudadanía quería que cambiaran y que nunca más volvieran a ocurrir.
La crítica que articularon los medios, que en muchas ocasiones hacían la “gran noticia” que se trasmitía en los noticieros de televisión y radio y que ocupaba las primeras páginas de los periódicos, no hacía mella en la ciudadanía. No tocaba, por más que la crítica estuviera presente y se reprodujera, la simpatía que los ciudadanos tenían al mandatario y su gobierno.
No lo hacía porque no se refería a los temas que la ciudadanía sí consideraba como inadmisibles y condenables: la corrupción, el autoritarismo y la represión. Esto explica, es un tema fundamental, el por qué del bajo impacto que tuvo la opinión publicada en la generación de una opinión pública negativa en relación al presidente Fox y su administración.
b) La estrategia de comunicación del Presidente
En términos de la estrategia de comunicación el Ejecutivo dividía a la ciudadanía en dos grandes grupos:
i) El círculo rojo, el minoritario, que estaba integrado precisamente por los sectores que generan y publican opinión. Entre los que se encontraban los dirigentes políticos, los líderes empresariales, sindicales y religiosos, los periodistas y los académicos.
ii) El círculo verde, el mayoritario, que estaba integrado por la ciudadanía en general. A él pertenecían todos aquellos sectores de la sociedad que no tenían espacio para publicar su opinión, pero que eran la verdadera opinión pública que se manifestaba, ése era su espacio para dar a conocer su opinión, en las encuestas y a la hora de emitir su voto.
El presidente Fox al inicio de su gobierno intentó una estrategia que contemplaba mantener una comunicación abierta y constante con estos dos círculos o sectores de la sociedad. Muy pronto fue consciente de sus dificultades para comunicarse con el círculo rojo que, por otro lado, criticaba y rechazaba su forma de ser y su manera de hacer política.
Más allá de las formas y estilos personales del presidente Fox, que podían o no gustar y que se prestaban a la crítica, estaba que la alternancia había afectado los intereses de una buena parte del círculo rojo al ser desplazada del poder. Este grupo había sido creador del viejo ceremonial y se sentían no sólo bien en él sino llamado a mantenerlo al tiempo, eso era lo importante, que defendía sus intereses.
Después de diversos intentos de establecer una relación más cercana con los integrantes del círculo rojo, que no lograron prosperar, el presidente Fox decide privilegiar la comunicación con el verde. A partir de ese momento se subrayan ciertas formas y maneras de expresarse que le permitían, de eso había abundantes evidencias, mantener una permanente cercanía y comunicación con los integrantes de aquél.
Esta decisión terminó por construir un círculo virtuoso que hacía crecer el contacto y la relación entre el Presidente y el círculo verde o entre el círculo verde y el Presidente. Esto se hacía muy presente en los encuentros y mítines en los que participaba el Ejecutivo. Era un fenómeno que se repetía a lo largo y ancho del país. Ahí, de manera abierta y espontánea, la gente siempre se le entregaba.
Este contacto y cercanía con el círculo verde, el mayoritario, que se traducía en altos niveles de aceptación del presidente y su gobierno, contribuye a explicar el por qué a pesar de lo intenso de la crítica de los medios ésta no influyó de manera importante en la construcción de la opinión pública sobre el mismo Presidente y su gobierno.
c) El comportamiento de la ciudadanía sobre la crítica
Todas las encuestas demuestran que a la crítica de tipo personal que los medios hacían, que fue siempre la mayoritaria, la reacción del círculo verde era la de identificarse con el Presidente y por lo mismo, en todos estos casos, crecían sus niveles de reconocimiento, y valoración y de aceptación de su gobierno.
Al señalamiento de la prensa de que el Presidente se había equivocado al pronunciar un nombre o había confundido un dato, cosa que los medios tendían a magnificar y convertir, sin serlo, en un tema de “gran” importancia nacional, la ciudadanía se veía reflejada y se solidarizaba con él. Lo veía como un político distinto a los otros y cercano, igual que ellos.
A la gran mayoría de los ciudadanos le gustaba ese personaje que todos los días, de eso daba cuenta la prensa, se distanciaba de la figura lejana e intocable de los políticos de viejo cuño.
Los medios, con su crítica centrada en el carácter y maneras de ser del Presidente, contribuían, sin proponérselo, pues el objetivo era otro, a romper con la imagen de los viejos políticos y a acercar al Ejecutivo con los integrantes del círculo verde. Las encuestas arrojan que esta dinámica se repitió una y otra vez. Siempre que la opinión publicada arreció sus críticas centradas en la persona de Vicente Fox la opinión pública, la ciudadanía, elevó, en una actitud de apoyo y solidaridad, su valoración respecto a él.
Las encuestas también demuestran que cuando la crítica de los medios se alejaba de la persona del Presidente y se centraba en problemas reales, como el desempleo o la inseguridad, en señalar deficiencias y fallos de la acción del gobierno, la valoración del gobierno tendía claramente a bajar. La baja era marginal, pero era real.
Otra explicación de por qué la opinión publicada no sólo no afectó sino que actuó en sentido contrario al que se proponían los medios fue precisamente que la crítica se centró en atacar a la persona y la manera de ser del Presidente, lo que provocaba de inmediato una reacción de solidaridad de la gran mayoría de la población en torno a él. Es posible que las cosas hubieran sido distintas si la crítica se hubiera concentrado en las acciones de gobierno y en sus resultados. El hecho es que no fue así.
d) Los programas sociales y la crítica
Mientras los medios criticaban a la persona del presidente, el gobierno extendía la cobertura de los programas sociales establecidos por los gobiernos anteriores y abría otros que también tenían una amplia cobertura. Esto también actuó como un blindaje a la crítica.
El programa Oportunidades pasó de atender dos millones de familias a cubrir cinco millones 200 mil familias. El programa beneficiaba, por la vía de los hechos, a más de 25 millones de personas. El Seguro Popular, creación de esa administración, alcanzó a cubrir a cinco millones de familias que representan unos 20 millones de personas.
A estos programas de responsabilidad directa del gobierno había que añadir acciones como la de construcción de la vivienda. Tres millones de familias se hicieron de una casa nueva y un millón 500 mil obtuvieron créditos para ampliar o reparar sus viviendas. Estas acciones beneficiaron a cerca de 20 millones de personas.
Sólo estas tres acciones arrojan que 65 millones de personas o recibieron un beneficio directo del gobierno o percibieron que el gobierno les ayudó a obtener un beneficio. Son números relevantes a los cuales se les pueden añadir los que recibieron créditos para la agricultura o la ganadería, pero también para la micro, pequeña y mediana empresa. La cantidad, entonces, podría llegar a los 75 millones de personas.
Los medios criticaban al Presidente, por periodos de una manera intensa, pero al mismo tiempo una buena parte de los integrantes del círculo verde recibían beneficios directos e indirectos producto de la acción del gobierno a la que ciertamente estaba obligado. No les hacía ningún favor. Sólo cumplía con su responsabilidad, pero eso la gente lo apreciaba y reconocía. Estas acciones blindaban al mandatario de la crítica de los medios. No había una relación entre la crítica de los medios y lo que la ciudadanía, por la vía de los hechos, percibía del gobierno.
e) Reflexiones finales
Se han propuesto una serie de reflexiones, basadas en hechos, para tratar de explicar por qué la opinión publicada no influyó de manera decisiva en la opinión pública a la hora de valorar al presidente Fox y su gobierno.
Queda claro que el tipo de crítica resulta determinante. Si la crítica que hace la opinión publicada se centra en la persona, en la descalificación de maneras de ser y de decir, el efecto no sólo no es negativo sino que tiende a provocar la solidaridad de la opinión pública con quien es criticado. Esto se hace todavía más evidente si se trata del Presidente de la República.
De la misma manera se puede ver que si la crítica no da cuenta de acciones relacionadas con lo que la ciudadanía rechaza de los políticos, que por otro lado es lo que asocia con los integrantes del viejo régimen, que es la corrupción, el autoritarismo y la represión, no logra permear en los ciudadanos. La propia ciudadanía, por la vía de los hechos, hace una clara valoración de la crítica que realizan los medios y reconoce con claridad si ésta ataca hechos condenables o sólo se mantiene en lo anecdótico y superficial.
Resulta también claro que si la ciudadanía percibe algún tipo de beneficio del gobierno, aunque está obligado a proporcionárselo, este último se construye un blindaje ante la crítica. Los ciudadanos valoran lo que reciben y no lo que se dice.
Los datos duros arrojan, están ahí las encuestas de los distintos medios, que el presidente mantuvo altos niveles de aceptación personal, terminó con calificaciones de 7.0, y lo mismo ocurrió con su gobierno que tuvo valoraciones positivas superiores a 60% y en algunos casos muy cercanas a 70%. Lo común es que los gobernantes de todos los países terminen con valoraciones más bajas, por el desgaste mismo que conlleva la acción de gobernar. La excepción más reciente es la del presidente Ricardo Lagos y la del presidente Fox, para el caso de América Latina.
El de la relación entre la opinión publicada y la opinión pública es un tema que requiere ser repensado. Aquí se han propuesto algunas primeras reflexiones a partir del análisis de un caso particular.
Están a discusión.


