Luego hablaremos de música, aunque al recordar lo que sigue usted podría escuchar a Los Terrícolas y su “Piensa en mí” de hace treinta años que cautivó tanto como “Te juro que te amo” y “Vamos a platicar”.
No habrá revolución…
Iniciemos en 1962, cuando se perfilaba Gustavo Díaz Ordaz como Presidente. Entonces circuló la que consideramos una de las mejores revistas de política y cultura, Política, que dirigía Manuel Marcué Pardiñas. De izquierda, publicó en el entorno difícil de la censura. Escribían Renato Leduc, David Alfaro Siqueiros y Salvador Novo, entre otros. Aquel esfuerzo editorial se expresó por elecciones libres, en favor de otras opciones a las del partido único y en defensa de la paz en medio de lo que entonces se llamó la guerra fría.
En 1972, aún había censura aunque no tan férrea. Ahí está Los Supermachos, del caricaturista Eduardo del Río García, Rius, a quien apenas cinco años atrás el gobierno le había impedido la circulación de la revista y al mismo Rius metido a la cárcel luego del movimiento del 68. La historieta es una oferta emblemática de la izquierda, forma fresca de cuestionar lo establecido aunque también con expresiones autoritarias. Los Supermachos consideraban al homosexualismo como enfermedad o signo de crisis del capitalismo.
La carne es débil
No todo era política en el mundo editorial, al contrario. Ahí está por ejemplo El caballo del diablo, que cada miércoles contaba historias espeluznantes con la imagen sicalíptica de la mujer desvalida que sucumbe, casi siempre, al deseo del otro dominado por el pingo. Y para el solaz también está la ya para entonces vieja Ja-Ja, un espacio para chistes simplones. Aquí vemos muy joven y “apetitosa”, como se decía entonces, a la extraordinaria actriz Regina Torné (y en interiores espléndida a Sasha Montenegro).
Vampirella
En el mundo del cómic de hace treinta años y en la moda de las voluptuosas guerreras de la fantasía destaca Vampirella. También en el entorno fantástico de las mujeres bellas está Caballero, además de ser vehículo para las urgencias de la piel, ofrece el pretexto ideal para ojearla gracias a Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Norman Mailer, entre otros.
Heroínas
Gestas épicas, narrativas de misterio y horror, humor, ciencia ficción, mujeres bellas y heroicas son algunas de las coordenadas dominantes de la época. Con el tiempo la oferta se diversificaría más. Hace 25 años, por ejemplo, hubo la extraordinaria colección de Vid sobre ilustres personajes como Cleopatra. Ya que hablamos de mujeres talentosas y guardando las debidas proporciones, cómo no recordar la fama que hace 20 años tenía la señora Borola. La historia surgió mucho antes, de la mano de Paquito, pero rescatamos ese lapso porque fue cuando Gabriel Vargas hizo de la historieta una empresa redituable.
¿Y usted de cuáles otras se acuerda?

